El día después de mañana

Tal cual se reinicia un ordenador, las empresas deberán reiniciar sus operaciones haciendo énfasis en la liquidez, la presión financiera o des optimización de la estructura de capital...

Las decisiones gerencia se basan en actitudes comerciales que impartan los niveles de deuda. Por tanto, en tiempos de crisis es necesario establecer canales de comunicación adecuados que permitan desarrollar una gestión multifacética que propicie la correcta administración de sus activos y encamine los esfuerzos hacia la creación de valor con el objetivo de contener los niveles de deuda.

Tal cual se reincida un ordenador, las empresas deberán reincidir sus operaciones haciendo énfasis en la liquidez, la presión financiera o des optimización de la estructura de capital, además de temas relacionados con la capacidad de generación de flujos de fondos a corto plazo, un plan de contención de deuda y la posibilidad de acogerse a programas gubernamentales que provean garantías de continuidad empresarial.

Las explicaciones mostradas a continuación proveen un enfoque técnico de cómo preparase ante la reapertura económica desde el punto de vista financiero:

Sobre el efectivo en mano

El margen bruto o el sobreprecio aplicado a bienes y servicios conserva una correlación negativa respecto a los días en inventario. Cuando los días en inventario superan el promedio de días de venta que se generan, el margen se ve afectado, aunque de manera superficial o a nivel de resultados se perciba todo lo contrario. Algunas empresas compensan la duración del inventario incrementando esta variable, lo cual puede degenerar en deficiencias de capital por dos razones:

1. Las empresas necesitan liquidez para hacer frente a sus obligaciones a corto plazo, es decir, el costo del inventario es capital de trabajo en forma pura y el porcentaje de deuda atado a este costo, debe ser inferior al margen obtenido durante el tiempo en stock. Un servicio no es indiferente a esta aseveración, debido al costo de oportunidad que se genera.

2. La ralentización del cash-to-cash incrementa la presión financiera y des optimiza la estructura de capital, lo cual reduce la capacidad de generación de flujos en el corto plazo. De esto hablaremos más adelante.

En términos simples, el margen bruto tiene una fecha de expiración, la cual no puede ser compensada con el incremento de precios de un bien o servicio. Por el contrario, los principios financieros establecen, mediante la teoría del equilibrio de la demanda que mientras más tiempo se mantenga algo en inventario, menor deberá ser su precio. En ese sentido imagine una curva de beneficio decreciente o un desmonte gradual del flujo de fondos debido a un mayor gasto en la deuda.

En la situación que se maneja, el tiempo promedio deberá ser multiplicado por la disminución porcentual de las ventas producto del paro económico, lo cual arrojaría una aproximación del estado financiero óptimo.

Es decir, mientras más días se mantenga algo en inventario, menor deberá ser el markup o sobreprecio aplicado. Se explica así, porque de manera implícita existen otras variables que consumen este monto y estancan el proceso de creación de valor, entre ellas, los gastos operacionales y el interés bancario, los cuales no cesan hasta tanto se produzca la venta de un bien o producto determinado.

A todo esto, el inventario que no rota acumula deuda de manera no proporcional a la cantidad de ganancias que se genera y en el caso excepcional de no percibir utilidades, la carga financiera no incrementará más allá del período fiscal que se gestiona.

Sobre la posición financiera

La posición financiera es una ratio que permite a los dueños de empresas autogestionar sus recursos administrativos y tomar decisiones acertadas sin contar con un CFO. Es el cociente de dividir la utilidad neta entre el balance de la deuda. La efectividad de esta ratio se manifiesta al compararse con los últimos cinco años, siendo el porcentaje más alto, el estado financiero óptimo de una empresa, lo cual implica un mayor retorno por cada peso invertido en deuda.

Este cociente incluye de manera implícita elementos propios de valuación, tales como la estructura de capital, el escudo fiscal, costos de deuda, entre otros. Para empresas sin pasivo financiero, un múltiplo relacionado con el gasto operacional podría ser más apropiado.

De esta manera, el cociente arrojado, es multifactorial y denota un elemento esencial en el manejo de los recursos administrativos de un negocio, es decir, implica que la estructura de capital no es un valor estático, sino que fluctúa de acuerdo con las proyecciones de las utilidades sin destrozar el equilibrio de la demanda y la capacidad del negocio de contener la deuda financiera.

En conclusión

El coronavirus ha creado una asimetría económica donde existe una contracción de la demanda y un exceso de oferta. Para esto las empresas deberán des optimizar su posición financiera, es decir, reducir el numerador de la formula anterior, con el objetivo de contener el incremento del pasivo financiero y de esta manera, poder alinear los esfuerzos de competitividad de acuerdo a la reducción del poder adquisitivo de los consumidores.

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