10 OCT 2018, 12:00 AM

El PLD desde el punto de vista de la Teoría de Juegos

...la decisión más eficiente y racional es negociar, en tanto maximiza las probabilidades de resultados deseables para ellos y en caso negativo minimiza

20181010 https://www.diariolibre.com

Me han llamado muchos medios de televisión y prensa para saber mi opinión respecto a la pertinencia de negociación dentro del partido oficial. No quiero hacer un análisis jurídico ni político sobre la situación del PLD y del país, pues lo he hecho en múltiples ocasiones en el pasado, aunque al final dejo ver mi opinión sobre lo más conveniente para República Dominicana. Ahora quiero concentrarme, exclusivamente, en una de las metodologías más eficientes para tomar decisiones en una sala situacional: Teoría de Juegos.

Esta reflexión está situada en el contexto de la coyuntura actual. De surgir variaciones de tendencias o surgir elementos nuevos en el escenario, deben tomarse en cuenta para un nuevo análisis.

Sabemos que hay dos sectores hegemónicos dentro del PLD, uno liderado por el expresidente Leonel Fernández y otro por el actual presidente, Danilo Medina. Presento varios escenarios.

1. Escenario 1. Los dos sectores hegemónicos continúan percibiendo sus intereses como mutuamente excluyentes y jugando al todo o nada, lo que se denomina Juego de Suma Cero. No hay negociación.

Resultados posibles en este escenario:

1A. Un sector aplasta al otro y logra hacerse con la victoria.

1B. Ambos sectores pierden, a su vez pierden el poder y el partido queda altamente lesionado

2. Escenario 2. Ambos sectores dejan de percibir la situación como un juego de suma cero y negocian. Escogen un candidato de consenso y que entiendan con más probabilidad de ganar en el 2020.

Resultados posibles en este escenario:

2A. La unión de fuerzas asegura la victoria del candidato de consenso y la unidad del partido se mantiene.

2B. El candidato de consenso es derrotado, pero el partido queda en mejor posición de preservarse.

Probabilidades de los escenarios:

Desde la Teoría de Juegos como proceso de toma decisiones, habría entonces que asignar probabilidades a cada uno de los escenarios.

Dentro del escenario 1, el resultado 1A es quizás el que ahora mismo los actores perciben como el preferido, es decir un sector aplasta al otro, pero si bien su ocurrencia no es imposible, las probabilidades de éxito parecen nulas. Por lo que dentro del escenario 1, el resultado 1B tiene altísimas probabilidades de ocurrencia y ese resultado es de graves pérdidas para los actores involucrados y probablemente para el país.

En el marco del escenario 2, el resultado 2A es el que, manteniendo todo constante (incluyendo la dinámica de la oposición), resulta más probable. Por su parte, el resultado 2B de ocurrir, es decir que negocien su unidad con una candidatura de consenso incluso si pierden las elecciones minimizan las pérdidas de los actores envueltos. Técnicamente hay menos destrucción de valor y más posibilidad real de recomposición partidaria a corto y mediano plazo.

De esa forma, la decisión más eficiente y racional es negociar, en tanto maximiza las probabilidades de resultados deseables para ellos y en caso negativo minimiza las pérdidas. He dicho en otros artículos que el PLD, para bien o para mal, ha sido el grupo de poder más racional de 1844 a la fecha. Tiene hoy su mayor reto, seguir siéndolo.

Lo importante es saber si se negocia por el poder dentro del partido o si se negocia además por una agenda de desarrollo nacional. Pues como dije en un artículo anterior sobre el PLD: “han demostrado gran capacidad para gestionar sus diferencias y conflictos. Lamentablemente a un costo institucional, económico, social y político muy alto para la República Dominicana. Y nuestra propuesta a ellos, ha sido siempre la necesidad de que negocien, no solo para resolver sus problemas internos de manera coyuntural, para las próximas elecciones, por ejemplo, sino también, de manera estructural, para las próximas generaciones. Para beneficio de toda la sociedad dominicana.

Eso es jugar grande. Eso es operar como clase gobernante.”

Es decir, qué hacer con ese capital político y ese poder hegemónico, mantenerse en el poder o transformar desde el poder. Esta última opción sería tan beneficiosa para el país que sería paradigmático en toda América Latina.

Siempre he afirmado que un buen negociador no es el que se sale con la suya, sino con la nuestra. Y la nuestra son los 10 millones de hombres y mujeres que componen la República Dominicana.

*Associate MIT-Harvard Public Disputes Program. Universidad de Harvard.

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