El probable fin de un ciclo económico en España

«Los socialistas esperan que el señor Sánchez siga el ejemplo de José Luis Zapatero, otro relativamente desconocido que se convirtió en un primer ministro por dos períodos. Él [Sánchez] dice que sus modelos a seguir son el primer ministro italiano, Matteo Renzi, y el muy conocido líder del Partido Socialista español, Felipe González, porque ellos fueron izquierdistas y reformistas. Mas importante, quizás, ellos probaron ser ganadores carismáticos. La tentación real para el señor Sánchez debe ser virar su partido hacia la izquierda, para mantener contentos a los disgustados del partido y para contrarrestar a Podemos». The Economist, julio 16, 2014

Mariano Rajoy, luego de casi siete años como presidente del gobierno, ha sido destituido por el parlamento español. Los escándalos de corrupción, comprobados por sentencias del sistema de justicia español, comprometieron su mayoría parlamentaria y el Partido Popular (PP) perdió la jefatura del Estado. La justicia sencillamente funcionó y la Audiencia Nacional condenó al partido de gobierno por beneficiarse de la corrupción, en un escándalo por el cual unas treinta personas fueron condenadas a más de 300 años de cárcel. A pesar de que los hechos probados no ocurrieron en la gestión de Rajoy -la trama de sobornos se verificó entre 1999 y 2005- ni él fue acusado directamente, su responsabilidad como presidente del PP no podía escapar a los efectos de la condena, en un país en donde los gobernantes tienen que asumir las consecuencias de los hechos penales que involucran a los dirigentes de sus partidos.

Se ha comentado que Rajoy ha sido víctima de actores políticos que a su vez están siendo investigados por corrupción o están enfrentando procesos judiciales, de los que pudieran resultar condenados. Tal situación no invalida, sin embargo, los resultados del proceso. Lo importante es que la justicia funcione y pueda determinar si ellos son también culpables. Algo parecido sucedió con Dilma Rousseff en Brasil, pues unos cuantos de los acusadores fueron condenados por corrupción. De igual manera, esa realidad no eximía a la Rousseff de su obligación de someter sus actos como gobernante a los mandatos de la ley.

La caída de Rajoy ha traído de vuelta al gobierno al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, lo cual abre grandes interrogantes acerca del futuro de la economía española. Es oportuno recordar la desastrosa situación económica que heredó Rajoy de su predecesor José Luis Rodríguez Zapatero -el mismo personaje que estuvo haciendo el rol de ‘mediador’ en la crisis de Venezuela, pero que en realidad estaba ‘comprando’ tiempo para el gobierno de Maduro, como se ha podido comprobar recientemente. Pues bien, el señor Rodríguez Zapatero al terminar anticipadamente su último período -gobernó desde 2003 hasta 2011- dejó en su récord a casi cinco millones de españoles desempleados, en su mayoría jóvenes. Es una cifra increíblemente alta si se compara con los 2.1 millones de desempleados que había en España cuando Rodríguez Zapatero tomó el poder en 2003, de acuerdo con los datos de Mercado Libre, una publicación digital.

La situación del desempleo estaba acompañada, naturalmente, de una caída extraordinaria en el ritmo de crecimiento de la economía, un enorme déficit fiscal que superaba el 10% del PIB y un escalamiento en la deuda pública. La situación en la que Rodríguez Zapatero dejó a España distó mucho –en términos negativos- de la situación de la economía española en 2003, cuando tomó posesión. Sencillamente, dejó una España mucho peor. Esa fue la herencia que recibió Mariano Rajoy al ser elegido presidente del gobierno en 2011. Indudablemente que la crisis financiera internacional que se inició en 2007 guarda una relación con la crisis española, pero ya habían pasado cuatro años de esa crisis cuando Rodríguez Zapatero dejó el poder en 2011 y no había podido sacar a flote a la economía española.

Ese fue un trabajo que correspondió a Mariano Rajoy, quien implementó un programa de reformas económicas que en un principio resultaron muy dolorosas, pero que en el mediano plazo comenzaron a dar sus frutos. Sin dudas, una de las más importantes de esas reformas fue la del mercado laboral, cuya rigidez perjudicaba principalmente a los jóvenes españoles, debido a los altos costos que significaba despedir a un trabajador con muchos años en una empresa. La reforma de Rajoy dio mayor flexibilidad al mercado laboral y permitió que el esfuerzo para disminuir el desempleo fuera menor en término del crecimiento económico. Es así como en los últimos tres años la economía española ha estado creciendo, en promedio, por encima del 3%. Tiene razón Rajoy cuando dice que deja una España mejor que la que heredó. Sin embargo, el hecho de tener una gestión económica positiva y de que algunos de sus censuradores estén vinculados a hechos de corrupción no lo libera, como hemos dicho, de su responsabilidad como líder político.

Con el nuevo presidente del gobierno español se genera una mayor incertidumbre sobre el curso que pudiera tomar su economía. Principalmente, porque la base de apoyo con la que cuenta el PSOE es muy precaria –los votos propios apenas son el 24% del total de votos en el parlamento. La necesidad de contar con los votos de aliados extremistas y de ocasión pudiera hacer que el gobierno se vea en la obligación de pactar medidas de contra reforma. De hecho, la Ministra del Empleo ya ha planteado una contra reforma en el mercado laboral, que de ocurrir echaría por el suelo uno de los pilares de la recuperación económica de España. Asimismo, con un gobierno del PSOE luce más difícil de alcanzar la meta de un déficit fiscal de 2.2% del PIB, que liberaría a España del tutelaje presupuestario de la Unión Europea. Todo esto nos hace pensar que existe un alto riesgo de que la economía española entre en una etapa de retroceso. Los antecedentes así lo sugieren y el discurso del nuevo gobierno parece confirmarlo. Sería muy lamentable que eso ocurriese.

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