La Cuarta Revolución Industrial en República Dominicana

Abrumados e incluso atónitos de escuchar noticias relativas a aparatos inteligentes, al internet de las cosas o a la realidad virtual, y muy probablemente habiendo ya experimentado las bondades y ventajas de tener una videoconferencia sin importar la lejanía (o conveniencia logística) de nuestros interlocutores, cabe preguntarse hacia dónde apunta la Industria 4.0.
En pocas palabras, la cuarta revolución industrial supone la integración digital de todos los procesos industriales, desde la propia manufactura –que cada vez más incluye robots y automatización industriales - hasta la entrega del producto final en manos de los consumidores. Para ello se impone un desarrollo importante de una infraestructura que ya ha cobrado el carácter de básica, como es el de conexiones a la autopista global de la información.
Para poner en contexto el impacto de estos cambios en países desarrollados, según el reporte de Monitoreo de la Economía Digital 2014 del Ministerio Federal para Asuntos Económicos y de Energía de Alemania, desde principios de 2013 un 36% de las firmas industriales de ese país habían introducido innovaciones basadas en las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) cifra que se espera sea aún mayor en el reporte próximo.
República Dominicana no es la excepción y las innovaciones, que incluyen la adopción y desarrollo de las TICs para aumentar la competitividad, productividad y control de las actividades industriales y comerciales, están a la vista de todos. Sistemas de manufactura que comprenden desde los inventarios de insumos hasta la entrega de los productos finales en las góndolas de nuestras tiendas o en las manos de los clientes apoyados en la tecnología, y que hacen posible detectar fácilmente la rotación (o demanda) de bienes o servicios y las preferencias de los consumidores, y que se extienden incluso a la seguridad de los establecimientos de manufactura y comercialización, componen una realidad cercana para muchos dominicanos, directa o indirectamente.
Las TICs cumplen un papel central en esta tendencia actual y de alcance mundial hacia la conectividad, no solo de las personas, sino (y sobre todo) de las personas con las empresas y de las empresas entre sí, lo que ha dado al traste con la facilitación y diversificación de las actividades financieras, la ampliación de los servicios logísticos y la sofisticación de los productos que, cada vez más, responden de una manera más efectiva a nuestras necesidades y preferencias.
Tal es el caso de las impresiones 3D, que permiten a partir de un diseño propio, obtener productos que responden a nuestras preferencias, pero que, además, transportan a partir de un diseño de terceros, prototipos en serie que permiten hoy el envío de piezas de reemplazo en cuestiones de segundos, devolviendo la importancia a la Investigación y Desarrollo en primer lugar –donde se concibe el diseño- y luego a las materias primas que usan estas tecnologías.
Retos y oportunidades de los Cambios Tecnológicos
Sin duda los desafíos que afronta la República Dominicana en este contexto, son muchos y obligan a una profunda reflexión sobre hacia donde avanzar, reconociendo el camino ya recorrido y que ha colocado a la República Dominicana en el noveno lugar entre los países de Latinoamérica y el Caribe (LAC) por velocidad promedio ofertada por los proveedores de servicios –aunque muy lejana al promedio de 7.00 Mbps que prevalece en los países de la OCDE -, en tanto, es el décimo primer país clasificado según los precios promedio por Mbps de los 23 países evaluados de la región.
A la luz de estos cambios hay importantes oportunidades para sectores productivos que han mostrado un dinamismo exportador, como es el caso de los renglones de Fabricación de Plásticos, que en 2015 exportó US$323.2 millones, incluidos los de reciclaje de plásticos y otros polímeros, que pudieran constituirse en materia prima para las impresoras en línea con la reciente expresión de voluntades de la última cumbre de países sobre cambio climático (COP21), celebrada en París a finales de 2015.
A ello habría que añadir que la profundización del desarrollo de las TICs tiene un carácter transversal, y permitirá extender el alcance de la reforma en el sector educativo con la utilización de educación virtual o a distancia y reducir los costos de desplazamiento de profesores y estudiantes en comunidades remotas. En tanto en el plano comercial veremos la proliferación de canales de comercialización y distribución en línea a nivel local, algo que ha probado ya en gran medida la clase media al realizar las compras por internet, pero desde el extranjero.
En el plano de la provisión trasnacional de servicios, los Call Centers, renglón que ha mostrado un enorme potencial bajo el esquema de Zonas Francas (los 66 recintos representan el 10.4% de las empresas instaladas y ha generado 17,177 puestos de trabajo de remuneración superior a los promedios nacionales), podría ampliar su oferta y calidad con la disponibilidad de redes de Banda Ancha superiores a 20 Mbps.
En términos generales, la cuarta revolución industrial, o la fase de la producción interconectada, ofrece grandes oportunidades, no sólo para nuestras grandes empresas, sino que también para las pequeñas y medianas nacionales, las cuales a menores costos disponen de mejores y más eficientes canales de distribución y mano de obra que podrá trabajar de manera remota, reduciendo también sus costos operacionales. De modo que se espera, en un futuro próximo, un impacto positivo similar en el empleo en las Pymes.
Para ello, sin duda se requiere de la unión de voluntades público-privadas, donde el Gobierno provea un entorno regulatorio adecuado para las inversiones requeridas, que permita la implementación de mejoras en la infraestructura de conectividad y la expansión de las redes ya existentes.
De hecho, en un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre los efectos de la Banda Ancha, García Zaballos y Zaballos (2012) estimaron, usando una regresión econométrica, que para la región de Latinoamérica y el Caribe, en promedio, un 10 por ciento más de penetración de la banda ancha estaría asociado con una expansión del orden de 2.19% del PIB per cápita, una expansión de la productividad del 2.61% y la creación de 67,016 nuevos empleos.
De modo que avanzar en la cobertura digital, sería montarnos en el tren de la Industria 4.0 y apuntalar el potencial de crecimiento de la economía dominicana.
Ana Carolina Franco Soto
Ana Carolina Franco Soto