La Viña de Naboth

La Viña de Naboth es un libro aleccionador, que retrata con fidelidad las causas del atraso social dominicano y lo explica, sobre todo, por la falta de institucionalidad.
$!La Viña de Naboth

En muchas ocasiones me he preguntado, cuál es la razón de que uno de los libros más fascinantes que se han escrito sobre la historia dominicana, como es La Viña de Naboth, de la autoría de Sumner Welles, no se encuentre disponible en librerías, ni se haya hecho una nueva edición.

En cambio, se reimprimen otras obras, cuyo contenido alimenta prejuicios que algunos intelectuales de la Era de Trujillo inventaron para empañar la trayectoria de prohombres singulares y magnificar la imagen del déspota.

Lo peor es que algunos de los intelectuales post tiranía, mantienen la creencia de que el oficio de historiador consiste en recopilar fuentes, sin desbrozar la paja del trigo; es decir, vaciándola de visión crítica.

Sumner Welles fue un destacado intelectual estadounidense. Llegó a ocupar posiciones elevadas en el Departamento de Estado. Pudo nutrirse de variada documentación, sacar provecho del contacto personal que mantuvo con parte de la clase política y económica dominicana, a todo lo cual añadió un poderoso y atractivo análisis.

La Viña de Naboth es un libro aleccionador, que retrata con fidelidad las causas del atraso social dominicano y lo explica, sobre todo, por la falta de institucionalidad.

De su lectura pueden sacarse conclusiones sobre el perfil de algunos de los prohombres destacados de nuestra historia, motivaciones, actuaciones, aciertos y errores.

Veamos, a modo de ejemplo, la forma en que Sumner Welles narra algunos de los episodios protagonizados por Lilís.

“En la primavera de 1884 llegó el momento en que Heureaux consideró conveniente, de acuerdo con la Constitución, hacer los planes de selección del candidato que debía sucederle en la presidencia... todavía no se sentía suficientemente seguro para correr los grandes riesgos, que sin duda hubieran surgido, de haber tratado de reformar la Constitución para permitir la retención del poder en sus manos...

El 24 de marzo de 1884 convocó a una reunión secreta en su casa, a los miembros de su gabinete, a los gobernadores de las provincias, al ex presidente Meriño, al general Francisco Gregorio Billini, uno de los más importantes aspirantes a la presidencia, ... y a los redactores de los periódicos dominicanos de más importancia.

Con una astucia consumada, Heureaux les propuso --y no omitió hacer que se diera publicidad a su proposición-- que en las próximas elecciones para la presidencia su partido apoyara a un solo candidato, para evitar que la diversidad de candidatos creara enemistades personales que necesariamente serían fatales al país, asegurando, además, que de no ser aceptada su proposición, su gobierno de todos modos mantendría una estricta neutralidad...

No se llegó a ninguna decisión en la conferencia... puesto que los candidatos, habiendo sido advertidos en secreto por el Presidente que él favorecía las aspiraciones de cada uno, no se sentían inclinados a abandonar sus ambiciones.

Tan pronto como Heureaux confirmó que Luperón estaba definitivamente comprometido con la candidatura del general Imbert, anunció, con aparente disgusto, su propio apoyo a la candidatura del favorito de Meriño, el general Billini...

Al inaugurarse el gobierno de Billini, el 1 de septiembre de 1884, la unidad y la dirección del partido azul, que había perdurado sin tropiezos durante 20 años, fue destruida...

Esperó las elecciones presidenciales que debían celebrarse en los primeros días de julio de 1886. ... Luperón, convencido aparentemente de las profesiones de lealtad de Heureaux, e inclinado hacia éste por la exterminación de su enemigo, Cesáreo Guillermo, resolvió apoyar la candidatura de Heureaux y aconsejar a los demás candidatos que se auto eliminaran.

Imbert accedió, pero el general de Moya se negó a acceder. Hubo una revolución, derrotada en noviembre de 1886. Y el 6 de enero de 1887 Lilis prestó juramento una vez más; esta vez por el término de su vida”.

Sumner Welles resume el gobierno de Lilís, como sigue: la sustitución de la integridad por la corrupción como norma de la administración; la sofocación del impulso hacia un gobierno liberal...; el enorme aumento en la deuda pública...; la restricción del desarrollo de la agricultura y la industria nacionales...; la centralización de las oportunidades para la expansión comercial entre unos pocos favorecidos...; el cercenamiento de la soberanía nacional y la oferta en subasta de su territorio; la desintegración de los partidos políticos...

Y es que la ausencia de frenos institucionales y la permanencia en el poder más allá de lo razonable y de lo establecido por la norma constitucional, conduce inevitablemente a la dictadura y a la degeneración.

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