Trabajo infantil: realidad de nuestra sociedad

Stéfani Mariel M. Chávez



Para iniciar este artículo, debemos tener claro a qué nos referimos con Trabajo Infantil. El trabajo infantil no es más que el quehacer laboral que priva a los niños de su infancia. En efecto, estas actividades perjudican la salud física y mental del niño, lo cual impide su adecuado desarrollo. En el aspecto más extremo del trabajo infantil, los infantes son sometidos a situaciones de esclavitud, expuestos a graves peligros.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil es una violación de los derechos humanos fundamentales, que ha demostrado perjudicar el desarrollo de los niños, pudiendo conducir a daños físicos o psicológicos, que les durarán toda su vida, o gran parte de ella.

La labor infantil abarca una gama de ocupaciones muy diferentes, algunas de las cuales entran en la categoría de la explotación laboral infantil, cuando las condiciones de trabajo dificultan la escolarización, y son abusivas y/o peligrosas para su bienestar.

La gran cantidad de los niños que dedican su vida a trabajar, no asisten a la escuela, reciben poca alimentación, y no cuentan con los recursos apropiados que necesitan para subsistir.

La principal causa del trabajo infantil es la pobreza. En la mayoría de los casos, la familia no cuenta con suficientes recursos para suplir sus necesidades y por tal razón envían los niños a las calles a trabajar, no sabiendo que con esto, están arriesgando a los infantes a ser víctimas de explotación, puesto que las personas al ver que son niños, abusan de su inocencia. En este aspecto, las niñas se encuentran más afectadas y sufren mayor discriminación, ya que por su condición de ser féminas, son más vulnerables a todas las formas de aprovechamiento, sobre todo al abuso sexual y la prostitución.

Hoy día en nuestra sociedad dominicana, existen aproximadamente 304 mil niños, entre 5-17 años, que trabajan. Se ha convertido en una epidemia social para nuestro país, los niños que laboran de manera forzada en distintos ámbitos productivos, ya que estos deambulan por las calles y aceras, abandonados a su suerte, incluso muchos de ellos duermen en cuevas, debajo de puentes y en parques, en las peores condiciones de vida, que un ser humano puede tener. l

“Un niño que trabaja pierde más de lo que gana”

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