En primera persona. - Viva la frivolidad
Hace un tiempo entrevisté a un escritor colombiano que se declaraba devoto de la frivolidad. Al ver que mi ceja se levantaba en señal silente de desaprobación me dijo: "Todos tenemos algo de frívolos, ¿y qué? Es tan necesario como ser responsable, porque sino acabarías volviéndote loco".
Lo que pasa, decía, es que nadie lo admite porque queda mal de cara a los demás, y aunque la misma sociedad promueve la frivolidad, lo hace para luego juzgarla.
Por ejemplo, qué importa que un hombre admita que ve telenovelas, y qué pasa porque una mujer ejecutiva se declare ávida lectora de las revistas de chismes, y qué problema hay porque existan personas que disfruten yendo de compras o cuidando su imagen hasta el mínimo detalle.
Para mí ninguno, creo que la frivolidad es parte de la vida, claro, sin dejar que la controle demasiado porque como siempre digo todo es cuestión de equilibrio.
ablanco@diariolibre.com
Lo que pasa, decía, es que nadie lo admite porque queda mal de cara a los demás, y aunque la misma sociedad promueve la frivolidad, lo hace para luego juzgarla.
Por ejemplo, qué importa que un hombre admita que ve telenovelas, y qué pasa porque una mujer ejecutiva se declare ávida lectora de las revistas de chismes, y qué problema hay porque existan personas que disfruten yendo de compras o cuidando su imagen hasta el mínimo detalle.
Para mí ninguno, creo que la frivolidad es parte de la vida, claro, sin dejar que la controle demasiado porque como siempre digo todo es cuestión de equilibrio.
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Ana Blanco
Ana Blanco