Una foto sin nombres
La relación con los medios no termina al enviar una nota de prensa
En comunicación corporativa, los detalles no son accesorios. Son parte del mensaje. Una institución puede organizar una actividad impecable, convocar a personalidades relevantes, preparar un discurso extraordinario y hasta contratar a un buen equipo fotográfico. Pero si al momento de enviar la información a los medios olvida identificar a quienes aparecen en las imágenes, una parte importante de ese esfuerzo se pierde.
Ocurre con demasiada frecuencia. Llega a las redacciones una nota de prensa acompañada de fotografías técnicamente buenas, incluso excelentes, pero sin una línea que explique quiénes aparecen en ellas. A veces se identifica al protagonista principal y el resto queda condenado al anonimato: "acompañado de ejecutivos", "junto a invitados especiales" o, peor aun, absolutamente nada.
Entonces comienza una tarea que nunca debió corresponder al periodista: averiguar quién es quién.
Se llama al encargado de prensa. No responde. Se escribe al director de Comunicaciones. Está en una reunión. Se contacta al relacionista público. Promete conseguir los nombres. Pasan los minutos, se acerca el cierre y la fotografía sigue esperando un pie que permita publicarla correctamente.
Lo paradójico es que, muchas veces, la propia institución invirtió tiempo y recursos para lograr esa presencia mediática.
La relación con los medios no termina cuando se envía un comunicado. Tampoco consiste en llenar un correo electrónico de fotografías o distribuir una nota simultáneamente a decenas de periodistas. La comunicación corporativa exige comprender cómo funcionan las redacciones y facilitarles el trabajo, no complicarlo.
Una buena nota debe llegar completa. Las fotografías tienen que estar identificadas de izquierda a derecha, con nombres, apellidos y cargos correctamente escritos. Si participan autoridades, empresarios, invitados internacionales o representantes de otras entidades, esos datos deben verificarse antes de pulsar "enviar". Y alguien del equipo de comunicación debe permanecer disponible para responder cualquier inquietud posterior.
Parece elemental. Sin embargo, no siempre ocurre.
También resulta indispensable entender que cada fotografía publicada representa reputación, posicionamiento y memoria institucional. Quien aparece en una imagen merece ser identificado correctamente y el medio necesita tener la certeza de que no atribuirá un nombre o un cargo equivocado.
La comunicación corporativa profesional se construye precisamente en esos pequeños grandes detalles. En anticiparse a las necesidades del periodista, revisar antes de enviar y acompañar la información hasta comprobar que está completa.
Porque conseguir una publicación cuesta mucho. Perderla por no saber quién aparece en la foto resulta, sencillamente, imperdonable.
Y, al final, comunicar bien también es una forma de respeto: hacia la institución que representamos, hacia quienes participan en sus actividades y hacia los medios que sirven de puente con la sociedad. La próxima vez que enviemos una fotografía, vale la pena detenernos unos segundos y preguntarnos: ¿quiénes aparecen aquí? Si no podemos responder, entonces el trabajo todavía no está terminado.

Rossanna Figueroa