Concentrar información sabe a retroceso

La concentración de la información nunca ha sido un síntoma saludable en ninguna sociedad, en cambio, es sinónimo de retroceso y, desde mi punto de vista, un atentado al libre ejercicio de la investigación con fines meramente periodísticos, que es lo mismo que informar a la población.

Sabe a retroceso, porque sólo en regímenes cuasi dictatoriales es donde se experimentan acciones coercitivas para que a la población sólo llegue el nivel de información que el manejador de la cosa pública dispone que así sea.

Lo dispuesto por la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, apoyado por el presidente Luis Abinader y por otros funcionarios del tren gubernamental, huele a eso, y a los periodistas que nos enfocamos en buscar y enviar a compilar informaciones propias a las instituciones del Estado para transmitir un periodismo de datos, nos queda el amargo sabor a que, inevitablemente estamos transitando por una autopista que, de seguir de esa manera, pondría en juego el libre ejercicio del acceso a las fuentes de información.

Lo propio está ocurriendo en otros departamentos del Estado, no sólo en el sector Salud, en donde se ha dispuesto concentrar el flujo de información en un solo estamento, ya que a diario los redactores asignados a las fuentes son enviados a solicitar informaciones diversas para realizar trabajos propios, que es típico en los medios de comunicación, y frecuentemente reciben la respuesta de que deben hacerlo a través de la Oficina de Acceso a la Información o esperar a que un funcionario de Palacio autorice.

Es una acción que incomoda, pues en la mayoría de los casos, las instituciones sólo quieren enviar sus notas de prensa, como si trataran de impedir a los periodistas profundizar en temas de interés nacional, obviamente, no lo lograrán, pues los verdaderos periodistas buscan los datos sin importar los obstáculos. Otras veces, algunos aviesos en las instituciones, utilizan la inquietud del solicitante de los datos y los convierten en notas masivas o en ruedas de prensa. Esa acción también sabe muy mal.

La pandemia por coronavirus nos impone muchas enseñanzas en todos sentidos, desde el manejo clínico de esta enfermedad y el buen manejo en la disminución de la mortalidad; sin embargo, nos está quedando pendiente que el Gobierno defina con claridad cómo será su política de comunicación y manejo con los medios de información.

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