Un voto de confianza por la transparencia

En los seis meses que han transcurrido del gobierno de Luis Abinader, son muchas las acciones y decisiones que ha tomado con miras a que su ejercicio en el Estado imprima la diferencia.

Dos de ellas han sido las designaciones de Milagros Ortiz Bosch, como directora de Ética del gobierno; y de Carlos Pimentel, en Compras y Contrataciones Públicas. Ambas las considero señales claras y contundentes que develan las intenciones del mandatario en materia de transparencia en el uso de los recursos del Estado.

Lo novedoso del tema de las contrataciones públicas, es que la población tiene en lo adelante la oportunidad de convertirse en veedor en tiempo real de los dineros que invierte el Estado en las contrataciones de bienes y servicios.

A estas medidas, que han sido saludadas por dirigentes políticos del gobierno y la oposición su sumó la decisión del jefe del Estado de que publiquen mensualmente las erogaciones de fondos públicos que se entregan a las instituciones del Estado.

Previo a estas medidas, la población vio con buenos ojos que el presidente de la República actuó en forma rápida y oportuna en casos de personas vinculadas a la supuesta comisión de actos reñidos contra la ley.

Aunque la población saluda estas medidas a favor de la transparencia, justo a seis meses de gestión, la aspiración es que, no se trate de medidas populistas o coyunturales, sino, de una verdadera y real intención de adecentar el ejerció de las funciones públicas, con apego a las leyes que rigen estas meterías.

Por décadas la población ha observado irritada toda clase indelicadezas en el uso y manejo de los recursos del Estado. Mi esperanza es que no sea una pose, ni una actitud para ganar adeptos al inicio de una gestión gubernamental, quisiera yo que, al concluir este período de gobierno, pueda escribir complacida que esta gestión finalizó en la misma línea y con medidas similares en cuanto al uso de los recursos del Estado, es decir, con el mayor respeto al dinero del pueblo.

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