Una pensión solidaria para Modesto Rodríguez

Juan Modesto Rodríguez es un periodista que está a punto de cumplir 67 años, de los cuales 39 los ha consagrado al oficio de periodista, ejerció esas funciones en diversos medios de comunicación del país, hasta que en 2012 no pudo continuar como empleado, pues tuvo que renunciar, debido a una artritis cervical degenerativa que, desde entonces, le consume cada día.

Ha hecho malabares para sobrevivir y consumió lo poco que tenía en medicamentos y comida. De más estaría explicar que los periodistas no son los profesionales mejor pagados en el mercado laboral, por lo que quienes ejercen con pasión y ética, difícilmente culminan con un colchón de ahorro.

Hoy no tiene nada y está en la situación más crítica que ser humano pudiera verse, menos un periodista que goza de la virtud, por el oficio que ejerce, de llegar hasta mandatarios, reyes, así como al más humilde de los ciudadanos.

Aunque sus esperanzas se han avivado, tras recibir la visita de un equipo del Instituto Nacional de la Vivienda (INVI) que, por instrucciones de su director, Carlos Bonilla, asumió la reconstrucción de la pequeña casita que le sirve para guarecerse en la comunidad de Pedro Brand, en las afueras de Santo Domingo, asegura lo que está a la vista de todos: es necesario que cuente con una pensión solidaria del Estado dominicano, para poder comprar medicamentos y alimentos y así llevar una vida más aliviada de los dolores que no le dejan vivir en paz.

De Modesto, a quien conozco desde hace muchos años, ya que fuimos compañeros de trabajo en un diario de circulación nacional, puedo decir que es un profesional extraordinario y mejor ser humano aún, que no merece estar pasando por la situación que le afecta desde hace tantos años y que ahora lo mantiene prácticamente colapsado.

Como periodista, que no está de acuerdo con el festival de pensiones que en muchos momentos se ha armado en el país para beneficiar a diferentes sectores profesionales, me sumo reverente al clamor de que el Gobierno debe voltear la mirada para ver en toda su dimensión el caso de Modesto, y contemplar que se otorgue esa pensión solidaria. Créanme, lo que le aprueben, sea cual fuere el monto, se le irá en comida y medicinas. “Estoy pagando el precio por ejercer un periodismo ético”, dijo Modesto, y yo lo entiendo en cada una de sus palabras.

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