Espejo de papel. - El ciego
Un hombre ciego tenía la cualidad de adivinar al tacto cualquier animal al alcance de su mano. Le presentaron un lobezno, lo palpó y quedó indeciso. No acierto, dijo, si es hijo de una loba, de zorra o de otro animal de su misma clase; pero lo que sí puedo asegurar es que no ha nacido para vivir en un rebaño de corderos. Esta fábula le sirvió a Esopo para la siguiente moraleja: la naturaleza de la maldad se puede notar en una sola de sus características. El reformismo es un ciego que debe adivinar la naturaleza de las alianzas.
homerofigueroa@hotmail.com
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Diario Libre
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