Espejo de papel - La patente de corso
La política criolla se parece a la practica corsaria. La historia de la piratería aclara las diferencias entre las modalidades de hacer botín en el mar. Nos hablan de bucaneros, filibusteros o corsarios y nos explican que no eran iguales. La profesión de corsario, que lo era, se describe como la más legitima, si cabe el termino para calificar una actividad que se reducía a robar a cualquiera para la realeza. El corsario tenía permiso, la patente de corso. Los políticos criollos la consigue en sus partidos. El sistema de partidos legitimó la patente para asaltar la nave del Estado. hfigueroa@diariolibre.com
Diario Libre
Diario Libre