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GV. - En direcciones opuestas

Cuando los gobiernos de países con monedas débiles, como la RD, aumentan sus gastos para dinamizar la economía, las consecuencias normalmente se limitan al plano interno, usualmente inflación, devaluación monetaria y aumento de la deuda pública.

Pero cuando lo hacen países con monedas fuertes, usadas como reserva de poder adquisitivo y como medios de pago internacionales, el resultado es una gran masa de recursos líquidos, flotando a nivel mundial, en busca de oportunidades de inversión, como sucede actualmente.

Esta situación provoca que los mercados financieros de países como Brasil, China y Rusia estén llenándose de dinero.

Sus índices bursátiles se han disparado hacia arriba, y han tenido que reducir las tasas de interés para evitar que sus monedas suban de valor y lesionen sus exportaciones.

En Brasil y China este proceso coincide con un vigoroso crecimiento económico. En Rusia, por el contrario, coincide con un marcado declive del PIB.

El índice de las acciones rusas se ha duplicado en lo que va de año y el rublo está aumentando de valor, haciendo bajar la inflación al 8%.

Al mismo tiempo, sin embargo, la economía rusa se contrajo en un 10.9% en el segundo semestre del 2009 y en 9.4% en el tercero, y se estima una baja del 8.5% durante el año completo, su peor desempeño en más de diez años.

El banco central ruso ha bajado sus tasas de interés ocho veces desde abril, hasta el 9.5% vigente a partir del 30 de octubre.

Pero al igual que en otros países, esas reducciones no han logrado que los bancos presten más, pues temen no poder cobrar los créditos.

Numerosos informes financieros parecen medir el vigor de una economía en base al comportamiento de su mercado de valores.

La experiencia rusa pone de manifiesto que si hay una gran liquidez internacional, mercados abiertos pueden ir en dirección opuesta a la que la economía tiene.

gvolmar@diariolibre.com