GV.-Global y variable
Hora de pagar el seguro
Quien año tras año paga primas a una compañía de seguro sin presentar reclamaciones puede pensar que las aseguradoras constituyen el mejor negocio del mundo. Y realmente es así, en algunos casos, pero no en otros.
Las compañías de seguros chilenas describieron esta semana un panorama desolador. Informaron que se estiman entre 6,000 y 7,000 millones de dólares las reclamaciones por el terremoto de febrero pasado.
Es una suma impresionante, pero lo más grave del caso es que si se suman las primas cobradas en Chile por el seguro de terremoto durante los últimos treinta años, el total apenas llega a 4,326 millones de dólares.
Es decir, las primas de tres décadas representan sólo entre el 61% y el 72% de las reclamaciones de este año.
Más todavía, las reclamaciones serán más de tres veces superiores al total de primas del 2010 para riesgos generales, que además de terremoto y huracán incluyen otros siniestros, como incendio, heladas e inundaciones, lo que contrasta con sólo el 11.4% que las reclamaciones por Katrina fueron en los Estados Unidos en el 2005.
Por supuesto, la mayor parte de las reclamaciones serán pagadas por reaseguradores internacionales. La consecuencia, por tanto, será un incremento en el costo del reaseguro, que se reflejará en las primas a pagar por los asegurados.
Ya desde este mes de julio las aseguradoras están renovando las pólizas del seguro contra sismos con un alza de tarifa en torno al 40%, que aumentará el costo de la protección para familias y empresas.
Y, de acuerdo a la visión "regional" de los reaseguradores, también hará subir las primas en países vecinos.
Pero detrás de las lágrimas de las aseguradoras hay un consuelo que no se menciona.
Parte de las primas que cobraron en esos 30 años deben haber sido invertidas, ganando intereses y dividendos, que si se sumaran al monto de las primas harían cambiar el panorama.
gvolmar@diariolibre.com
Quien año tras año paga primas a una compañía de seguro sin presentar reclamaciones puede pensar que las aseguradoras constituyen el mejor negocio del mundo. Y realmente es así, en algunos casos, pero no en otros.
Las compañías de seguros chilenas describieron esta semana un panorama desolador. Informaron que se estiman entre 6,000 y 7,000 millones de dólares las reclamaciones por el terremoto de febrero pasado.
Es una suma impresionante, pero lo más grave del caso es que si se suman las primas cobradas en Chile por el seguro de terremoto durante los últimos treinta años, el total apenas llega a 4,326 millones de dólares.
Es decir, las primas de tres décadas representan sólo entre el 61% y el 72% de las reclamaciones de este año.
Más todavía, las reclamaciones serán más de tres veces superiores al total de primas del 2010 para riesgos generales, que además de terremoto y huracán incluyen otros siniestros, como incendio, heladas e inundaciones, lo que contrasta con sólo el 11.4% que las reclamaciones por Katrina fueron en los Estados Unidos en el 2005.
Por supuesto, la mayor parte de las reclamaciones serán pagadas por reaseguradores internacionales. La consecuencia, por tanto, será un incremento en el costo del reaseguro, que se reflejará en las primas a pagar por los asegurados.
Ya desde este mes de julio las aseguradoras están renovando las pólizas del seguro contra sismos con un alza de tarifa en torno al 40%, que aumentará el costo de la protección para familias y empresas.
Y, de acuerdo a la visión "regional" de los reaseguradores, también hará subir las primas en países vecinos.
Pero detrás de las lágrimas de las aseguradoras hay un consuelo que no se menciona.
Parte de las primas que cobraron en esos 30 años deben haber sido invertidas, ganando intereses y dividendos, que si se sumaran al monto de las primas harían cambiar el panorama.
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