GV.- Global y variable
Búsqueda de culpables
Después de una crisis económica llega el momento de asignar responsabilidades.
Antes de la "Gran Depresión" que comenzó en el 1929, los bancos hacían todo tipo de negocios. Actuaban como corredores de valores y participaban en la expedición de pólizas de seguro.
A esa mezcla de operaciones se atribuyó parte de la culpa por la depresión. Investigaciones dirigidas por el Congreso estadounidense revelaron graves conflictos de intereses y casos de fraude en transacciones con valores.
El resultado fue la ley bancaria de 1933, por medio de la cual se prohibió que una misma entidad pudiera actuar como banco comercial y como banco de inversión.
Esa ley también creó la Corporación Federal de Seguro de Depósitos para asegurar las cuentas de los depositantes.
En los 1980s la gran depresión ya se había olvidado, relegada a los libros de historia económica. Se confiaba en que existían mecanismos automáticos, como el seguro de desempleo, que impedirían que algo así pudiera suceder de nuevo.
Y se entendía que un vasto arsenal de políticas monetarias y fiscales estaba disponible para contrarrestar cualquier asomo de depresión.
La opinión general era que sólo podían ocurrir recesiones parciales, centradas en áreas específicas de la economía. Si eso era cierto, era mejor permitir que una misma institución financiera pudiera ofrecer todo tipo de servicios, en lugar de depender de un solo sector susceptible de entrar en recesión.
Se permitió a las asociaciones de ahorros y préstamos financiar todo tipo de actividades. Y en el 1999 la ley de 1933 fue derogada.
Ahora dos proyectos de ley, uno de ellos presentado esta semana por el senador republicano John McCain, intentan restaurar la separación operativa del 1933. Aunque no se cree que serán aprobados, los proyectos demuestran que la búsqueda de los culpables de la crisis del 2008-09 está en plena marcha.
gvolmar@diariolibre.com
Después de una crisis económica llega el momento de asignar responsabilidades.
Antes de la "Gran Depresión" que comenzó en el 1929, los bancos hacían todo tipo de negocios. Actuaban como corredores de valores y participaban en la expedición de pólizas de seguro.
A esa mezcla de operaciones se atribuyó parte de la culpa por la depresión. Investigaciones dirigidas por el Congreso estadounidense revelaron graves conflictos de intereses y casos de fraude en transacciones con valores.
El resultado fue la ley bancaria de 1933, por medio de la cual se prohibió que una misma entidad pudiera actuar como banco comercial y como banco de inversión.
Esa ley también creó la Corporación Federal de Seguro de Depósitos para asegurar las cuentas de los depositantes.
En los 1980s la gran depresión ya se había olvidado, relegada a los libros de historia económica. Se confiaba en que existían mecanismos automáticos, como el seguro de desempleo, que impedirían que algo así pudiera suceder de nuevo.
Y se entendía que un vasto arsenal de políticas monetarias y fiscales estaba disponible para contrarrestar cualquier asomo de depresión.
La opinión general era que sólo podían ocurrir recesiones parciales, centradas en áreas específicas de la economía. Si eso era cierto, era mejor permitir que una misma institución financiera pudiera ofrecer todo tipo de servicios, en lugar de depender de un solo sector susceptible de entrar en recesión.
Se permitió a las asociaciones de ahorros y préstamos financiar todo tipo de actividades. Y en el 1999 la ley de 1933 fue derogada.
Ahora dos proyectos de ley, uno de ellos presentado esta semana por el senador republicano John McCain, intentan restaurar la separación operativa del 1933. Aunque no se cree que serán aprobados, los proyectos demuestran que la búsqueda de los culpables de la crisis del 2008-09 está en plena marcha.
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Gustavo Volmar
Gustavo Volmar