¿Haciendo milagros, Milagros?
Los viajes a Palacio siempre dan de qué hablar...
Milagros sabe que no puede ir al Palacio, y sólo decir, casi corriendo, que fue a hablar de un familiar que se encuentra en Cuba. Ella sabe, porque fue vicepresidenta, que el Palacio es un centro de poder.
De poder político.
Además, sabe que la maledicencia de sus compañeros de partido, del de antes o del de ahora, no necesita provocación, que se dispara sola, y que no conviene caer en esas bocas.
Con tantos saberes, debió prever lo delicado de visitar un funcionario en la Casa de Gobierno, pues las dudas y las suspicacias entre políticos son tan normales como beberse un vaso de agua.
Incluso, hay situaciones para alimentar la perversidad.
La vez anterior que fue a Palacio lo hizo en compañía de Hipólito, y le llevó al presidente una copia de sus pareceres sobre la ley de partidos.
Ahora el PRM vuelve sobre el asunto, y si hubo de tratarse al más alto nivel, antes, con más razón ahora.
Recordar en este caso no sería vivir, sino crear condiciones para que se superen situaciones, y se apruebe en un ambiente de real consenso.
No es que vaya a hacer milagros, pero si visita el altar, y habla con un santo, cualquier cosa puede pasar.
Milagros sabe que no puede ir al Palacio, y sólo decir, casi corriendo, que fue a hablar de un familiar que se encuentra en Cuba. Ella sabe, porque fue vicepresidenta, que el Palacio es un centro de poder.
De poder político.
Además, sabe que la maledicencia de sus compañeros de partido, del de antes o del de ahora, no necesita provocación, que se dispara sola, y que no conviene caer en esas bocas.
Con tantos saberes, debió prever lo delicado de visitar un funcionario en la Casa de Gobierno, pues las dudas y las suspicacias entre políticos son tan normales como beberse un vaso de agua.
Incluso, hay situaciones para alimentar la perversidad.
La vez anterior que fue a Palacio lo hizo en compañía de Hipólito, y le llevó al presidente una copia de sus pareceres sobre la ley de partidos.
Ahora el PRM vuelve sobre el asunto, y si hubo de tratarse al más alto nivel, antes, con más razón ahora.
Recordar en este caso no sería vivir, sino crear condiciones para que se superen situaciones, y se apruebe en un ambiente de real consenso.
No es que vaya a hacer milagros, pero si visita el altar, y habla con un santo, cualquier cosa puede pasar.
Diario Libre
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