Iniquidad
No es solo el monto, de por sí respetable, sino la iniquidad de la distribución en la que partidos con mínima cantidad de votos reciben lo mismo que los mayoritarios.
Todos sabemos que la distribución fue el resultado de uno de los tantos acuerdos políticos que han llenado de perversidades nuestra vida pública. El sistema, tal como está diseñado, mantiene la ficción de un sistema tripartito de partidos que el tiempo ha demostrado que no era sostenible, y penaliza a aquellas fuerzas que demuestran verdadera vocación electoral.
Pero además, la dotación de fondos públicos se instauró para evitar la penetración de dineros mal habidos y de las empresas en el proceso electoral. Lo que hemos visto es exactamente lo contrario.
Por tanto, esa ley debe ser cambiada. O se distribuye mejor o que no se haga nada.
Diario Libre
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