La maestra de historia
El otro día recordaba a una querida maestra de historia que nos repetía cada vez que podía, que "la historia no es lo que fue, sino lo que los historiadores dicen que fue".
Lo recordaba pensando qué dirán los historiadores que fue esta etapa de la vida dominicana y qué fue en realidad. Dependiendo de quien la escriba, el período de 50 años que va de la guerra civil de 1965 hasta nuestros días, puede ser un luminoso período de crecimiento social y económico del país, con fuertes dolores humanos, o un período de gran desigualdad social en el cual no pudimos resolver uno solo de los problemas ancestrales de nuestra sociedad.
Un período de aniquilamiento o aburguesamiento de los grupos progresistas y de completo abandono de sus responsabilidades cívicas por parte de las élites encargadas de impulsar el país, o un extraordinario período de avance material en el cual pasamos de un país casi rural a uno eminentemente urbano.
No obstante, independientemente de quien la escriba, tendrá que decir que ha sido un período de impunidad ante el asalto al erario y en el cual cada partido en el poder trató de controlar todas las aristas del Estado. Fue un período de "dictadura democrática", de poder concentrado en las peores manos, las de políticos sin valores, de dirigentes sin norte y de claques de poder más pendientes de sus negocios que del bienestar de la Patria.
Ya no me importa lo que digan los historiadores de este período. Ya estamos hartos del "gobierno de leyes". Necesitamos un gobierno de hombres y mujeres con valores y dignidad.
atejada@diariolibre.com
Lo recordaba pensando qué dirán los historiadores que fue esta etapa de la vida dominicana y qué fue en realidad. Dependiendo de quien la escriba, el período de 50 años que va de la guerra civil de 1965 hasta nuestros días, puede ser un luminoso período de crecimiento social y económico del país, con fuertes dolores humanos, o un período de gran desigualdad social en el cual no pudimos resolver uno solo de los problemas ancestrales de nuestra sociedad.
Un período de aniquilamiento o aburguesamiento de los grupos progresistas y de completo abandono de sus responsabilidades cívicas por parte de las élites encargadas de impulsar el país, o un extraordinario período de avance material en el cual pasamos de un país casi rural a uno eminentemente urbano.
No obstante, independientemente de quien la escriba, tendrá que decir que ha sido un período de impunidad ante el asalto al erario y en el cual cada partido en el poder trató de controlar todas las aristas del Estado. Fue un período de "dictadura democrática", de poder concentrado en las peores manos, las de políticos sin valores, de dirigentes sin norte y de claques de poder más pendientes de sus negocios que del bienestar de la Patria.
Ya no me importa lo que digan los historiadores de este período. Ya estamos hartos del "gobierno de leyes". Necesitamos un gobierno de hombres y mujeres con valores y dignidad.
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