La presión tributaria, para variar
"Solo hay una manera de matar al capitalismo: con impuestos, impuestos y más impuestos." (Karl Marx)
Desde su fundación, hace ya más de sesenta años, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha promovido una visión económica que les ha hecho más daño que bien a los países de la región. Desde el fallido modelo de sustitución de importaciones hasta los temas de intervención gubernamental en la economía, hemos visto en ese organismo internacional un aliado ideológico de los esquemas colectivistas que han fracasado, una y otra vez, en numerosos países alrededor del planeta.
En esta ocasión, de la mano de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), la CEPAL ha presentado un informe sobre el comportamiento de los ingresos tributarios en América Latina durante el periodo 1990-2012. Se destaca, en ese informe, el notorio incremento del promedio de la presión tributaria en los dieciocho países incluidos en la muestra, al alcanzar el 20.7% en el 2012, para un incremento superior al 50% en los veintidós años que abarca el estudio, en el cual se destaca que la República Dominicana redujo su presión tributaria en tres puntos porcentuales, durante el periodo 2007-2012. Sin embargo, cuando analizamos el periodo completo del estudio, se puede constatar que nuestro país registró un incremento del 68% en la presión tributaria, muy superior al promedio ya citado de América Latina.
Asimismo, se enfatiza que la brecha en la presión tributaria de los latinoamericanos en comparación con los países de la OECD se ha reducido, pero que aún permanece muy lejos del 34% que éstos últimos registran. Esto da la impresión de que la brecha de desarrollo entre ambos grupos de países se origina en la brecha tributaria. Si la presión tributaria fuera la causa del desarrollo, hoy Brasil y Argentina fueran más desarrollados que los países de la OECD. Y no solo eso, tendríamos solucionado el problema del desarrollo con tan solo elevar la presión tributaria a los niveles de los países desarrollados. Lo cierto es que si hubiese una relación causal entre presión tributaria y desarrollo, tendría que ser que el desarrollo cause mayores niveles de tributación. No al revés.
La idea es que la CEPAL siempre ha creído que el desarrollo es una tarea que le corresponde al gobierno, y que, por tanto, al sector privado le corresponde la tarea de entregarle los recursos necesarios para financiar las metas de desarrollo. Si bien los recursos financieros, dentro de los límites de la racionalidad económica, son necesarios, no es menos cierto que la gran tarea de los gobiernos tiene que ver con una voluntad política, sustentada en una correcta visión del proceso de desarrollo, que permita crear las instituciones y las reglas de juego que sirvan de incentivo al ahorro y a la inversión. Es decir que desde el punto de vista del gobierno, son tan importantes los recursos que puedan financiar las grandes obras de infraestructura, como los recursos (visión y voluntad) que sirvan para construir la infraestructura institucional.
En el caso dominicano todavía no está claro cómo después de tantas reformas impositivas la presión tributaria se mantiene por debajo del 15%. Parecería que hay un nivel de tributación natural (quizás en semejanza con la tasa natural de desempleo) y que cuando ese umbral es rebasado se articulan los mecanismos de evasión para llevarla a su punto de equilibrio. Aritméticamente podría resultar un poco difícil entender que aumentando las tasas podrían bajar las recaudaciones, pero el concepto económico de la elasticidad puede ayudarnos en esa tarea.
De todas maneras, el informe ubica a República Dominicana con una presión tributaria tan baja que tan solo es superior a la de Guatemala. Pero en el mismo informe se señala que los ingresos originados por las exportaciones de recursos naturales no renovables generan recaudaciones que en los casos de Bolivia, Ecuador, México y Venezuela superan al 30% de los ingresos tributarios, lo que, sin dudas, es un factor a ponderar para explicar la diferencia en recaudación media entre nuestro país y el resto de Latinoamérica.
El mensaje subliminal del informe, en línea con el pensamiento cepalino, es que la tributación en América Latina es muy baja, abriendo espacio para que la imaginación política se entretenga con la idea de nuevos impuestos. Ese no es el camino adecuado si queremos alcanzar niveles de desarrollo que nos sitúen en un futuro no muy lejano dentro del grupo de países del primer mundo. Por eso, me parece oportuno citar a Winston Churchill cuando dijo que "una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre con los pies en un cubo tratando de levantarse tirando del asa."
Twitter: @pedrosilver31
Pedrosilver31@gmail.com
Pedro Silverio Alvarez
Pedro Silverio Alvarez