La “vitilla” y los 500 de David
Como muchos toleteros de RD, su destreza de bateo ha tenido que ver con el pasatiempo callejero que se juega desde los años setenta. Esa actividad común entre los jóvenes, se practicó en la Florida y en New York, desde donde se trajo aquí. Antes, se jugaba en las calles a “los hits”, con pelotas de goma, y también “al que apara batea”. Esas actividades nos preparaban para integrar las novenas en las ligas deportivas y eventualmente para ser seleccionados para el béisbol profesional. El juego de vitillas, con la tapa de seguridad de un botellón de agua (pelota) y un palo de escoba (bate), se propagó en el país, tiene sus reglas propias, y se convirtió en la mejor academia de bateo para adiestrar a los aficionados a tener vista, chocar la bola y dar hits y home runs, las hazañas más difíciles que actividad deportiva pueda tener. Celebremos el gran logro de David Ortiz, en sus 500 cuadrangulares a puro pulmón, con su muñeca, su poder y su gran corazón.
Francisco Castro Catrain
Diario Libre
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