Las cifras deben estar claras
Yeni Berenice y el Jefe de la PN deben afinar los números
El Jefe de la Policía dice que la Fiscal exagera cuando revela que en el 90 % de los casos criminales hay policías y militares, y todos quisieran que realmente exagerara, y la situación no fuera tan grimosa.
Sin embargo, visto y dicho así, se corre el riesgo de que se quede en la palabra de uno contra la palabra de la otra, y no se tenga confirmación ni desmentido, siendo la cifra del 90% tan horrorosa.
La Policía debiera contrastar sus estadísticas con las de la Fiscalía, y ponerse de acuerdo en un porcentaje que corresponda a la verdad.
Y debiera hacerlo, pues posiblemente la percepción favorezca a Yeni Berenice, ya que por lo menos a nivel de prensa, sus números se acreditan como ciertos.
De nada vale que se informe la expulsión de tantos miles de agentes, si en cada nueva ocurrencia, se repite el fenómeno: Policía que roba, policía que mata.
No es la manzana, estúpido, es la canasta.
El problema ya no es de índice, de si bajó o no la delincuencia, pues ¿de qué vale que los maleantes se recojan, si uniformados ocupan sus lugares?
La prueba es que se convierten en verdaderas piezas de recambio.
Se impone, pues, que confronten papeles.
El Jefe de la Policía dice que la Fiscal exagera cuando revela que en el 90 % de los casos criminales hay policías y militares, y todos quisieran que realmente exagerara, y la situación no fuera tan grimosa.
Sin embargo, visto y dicho así, se corre el riesgo de que se quede en la palabra de uno contra la palabra de la otra, y no se tenga confirmación ni desmentido, siendo la cifra del 90% tan horrorosa.
La Policía debiera contrastar sus estadísticas con las de la Fiscalía, y ponerse de acuerdo en un porcentaje que corresponda a la verdad.
Y debiera hacerlo, pues posiblemente la percepción favorezca a Yeni Berenice, ya que por lo menos a nivel de prensa, sus números se acreditan como ciertos.
De nada vale que se informe la expulsión de tantos miles de agentes, si en cada nueva ocurrencia, se repite el fenómeno: Policía que roba, policía que mata.
No es la manzana, estúpido, es la canasta.
El problema ya no es de índice, de si bajó o no la delincuencia, pues ¿de qué vale que los maleantes se recojan, si uniformados ocupan sus lugares?
La prueba es que se convierten en verdaderas piezas de recambio.
Se impone, pues, que confronten papeles.
Diario Libre
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