20180602 https://www.diariolibre.com

1955 fue un año muy especial. Denominado “Año del Benefactor de la Patria”, se celebró el 25 aniversario de la Era de Trujillo mediante múltiples iniciativas, siendo su mayor emblema la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre. Proyecto que diera origen al conjunto arquitectónico vanguardista que se levanta frente al mar Caribe, actual Centro de los Héroes, sede del Congreso, el Poder Judicial, el Ayuntamiento del DN y otras oficinas gubernamentales.

Las estadísticas oficiales resaltaban que el año anterior el país había exportado bienes por un valor de US$119.7 millones e importado otros por US$82.8 millones , con un saldo favorable en su balanza de US$37 millones. Hoteles (Paz, Hamaca, Provisional, luego Hospital Infantil Angelita hoy Robert Reid, El Embajador, inaugurado en 1956), la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, el Estadio Trujillo (Quisqueya), el Puente Radhamés (Duarte), el Ensanche Ozama, el Banco Central y la Secretaría de Educación (1956). La colección bibliográfica 25 Años de la Era de Trujillo. El reinado fastuoso de Angelita Primera, la princesa encantada de ese cuento de hadas y el pomposo desfile de carrozas.

En ese contexto, la Secretaría de Estado de Industria, Comercio y Banca editó un Directorio Comercial e Industrial de la República Dominicana que captura la dinámica económica de entonces y la distribución por ramas de sus actores. En Ciudad Trujillo, en el renglón de tejidos, la presencia de los inmigrantes árabes era especialmente significativa.

Mahoma Abel, padre de Amín Abel Hasbun –su hermano Musa fue mi compañero de curso en La Salle y Faisal uno de mis ídolos en el baloncesto escolar-, establecido en la Santomé 108, abría la lista. Seguido por un nutrido grupo aposentado en la céntrica Avenida Mella, que desde 1893 hasta 1934 se conociera como Capotillo y empatara con el puente levadizo Ozama o Ulises Heureaux, con acceso por la Avenida España, denominándose antes Camino de los Hacendados en el s. XIX al servir de vía de comunicación a los ingenios azucareros ubicados en la Común de San Carlos.

Allí, en la Mella, se desplegaba una arteria vibrante cuya jornada la pautaba el Cuerpo de Bomberos con sus pitazos recordatorios. Resaltaba el imponente Mercado Modelo y sus escalinatas de acceso invitando a vivir la aventura del regateo con las marchantas de frutos frescos y a visitar los surtidos puestos de carnes y pescados del segundo piso. Mientras La Nación fraguaba noticias bonancibles en su labor de informar y apuntalar al régimen. Los teatros Apolo y MiCine, al doblar la Trujillo Valdez, Max y Diana, con sus carteleras de atracciones y en la esquina El Trocadero, abierto a la bohemia. Tiendas mixtas, zapaterías, farmacias, ferreterías, artículos deportivos, electrónicos, provisiones, bazares, mercerías, mueblerías y mucha tela que cortar. A cargo de españoles, judíos y dominicanos. Pero sobre todo, de muchos sirios, libaneses y palestinos amables, “expertos en vender barato”.

El Directorio traía, ubicados en esa vía, a José Abud, Alejandro Alma C. por A., Antonio Alma, Yamil Arbaje, Javier Asilis Sucesores, Elías Fadlo Asilis, Pedro Salomón Asjana, Edmon Barnichta, Antonio Brinz Sucesores, Farid Brinz, Lourdes Mauad Brinz, Mauricio Brinz, Mallido Brinz, Casa Barnichta C. por A., Casa Fued Tonos & Cia., Casa Yunes C. por A., Casa Zaglul, Chabebe Hermanos. Antonio y Jorge Chame, Rafaela Dajer, Juan Dauhajre, Salomón Dauhajre e Hijos C. por A., Abdallah Elazar, Maurice Farah Tonos, Antonio Geara, Victoria N. Vda. Geara, Elías N. Hane e Hijo, y Nicolás Hazim.

Siguiendo en la Mella en el ramo de tejidos y manteniendo la grafía de los apellidos tal como aparece en el listado, nos encontramos con Hermanos Issa, Mansur Jana, Abraham Jorge Hermanos, Abraham Khoury C. por A., Nayib Khoury, Elías Kury, Assad Macory, Jacobo Majluta (escrito Mayluto y a seguidas Maglulla), Fued Mahuad, María y Hermanos Khalmil (Mercado Modelo), Yuad Manad, Saade W. Vda. Marrad, Juana M. de Masury, Halim Nesrala. Asimismo, Carlos, Isa J. y José Selman, Carlos Stefan, Fernando Tueni, y Anis F. Vidal. Manuel Yabra, Yamil Vda. Lama, Ramón Yamin, Naver Dajher Yeara, Jorge Zacarias, y Emilia Zaiter Vda. Debes. Con tienda de fantasía tenemos a M. N. Yeara C. por A., en la Mella, y a un Bazar Egipto en Mercedes 26, sin alusión al propietario.

Continuando con tiendas mixtas en la Avenida Mella, figuraban Antonio Alma y Jorge E. Alma, quien vendía aparatos eléctricos, al igual que Terc C. por A. En el renglón de muebles estaba Majnster Chain, mientras Halim Salim Aboudib se hallaba en la Benito González. Otra tienda de muebles correspondía a Mizsa Neuhaus, probablemente judío de Bohemia.

El segundo emplazamiento árabe en tiendas de telas en la ciudad era la Avenida José Trujillo Valdez (Duarte). Con Elías Fadlo Asilis, Antonio Chabebe, Abdala Chamin, Jacobo Dajer, Antonio Geara, Hassim Hazim A., Mahan Issa, Ana Elías C. de Adams, Luis Elías Jaar, Antonio Julian Sucs., Filomena Kury, Juan Kury, y Jorge Zacarias.

En El Conde, que recibiera a parte de los primeros comerciantes árabes en el sector del Navarijo, operaba Antonio Chabebe en el número 35, Hermanos Cheij, José y Juan Elmudesi C. por A., Jorge A. Haché, Issa K. Jaar C. por A., María Salomón A., y María Altagracia Yeara.

Otras localizaciones relevantes eran la Santomé: Manuel J. Diek, Isa Doranche, Mansur Jana, Selim Jana, y Jorge Salomón. Y la sancarleña calle Abreu: José Abud hijo, Isahac Sleiman, Fadil Julian, Isabel de Khoury, Jesús Musa F., Tannons Salin, Samin Saad, y Elías Sone.

Completaban el listado de tenderos de telas de origen sirio, libanés y palestino, repartidos por la ciudad, los comerciantes siguientes: Mahomet Atias, Mahomet Aly Hoy, Carlos Azar, Nayib Chabebe Azol, Elías Chelemitte, Abraham Choddy, Miled y Said Dajer, Fadllala Dauhajre, Manuel Dauhajre, Salomón David, Farún Elías, Hassan A. Kader, Mansjter Chain, Ahballad Maufond, Isabel Musa, Carlos Stefan, Fadile Tabor de G., Ware Abud, Omar Zacarias, y Altagracia Zaiter.

Elías Adam tenía tienda mixta en la Hernando Gorjón, Nassin J. Diná en la 16 de Agosto 1 vendía efectos eléctricos, Alfredo A. Tactuk comerciaba en frutos y José M. Yamin, en la Juan Bta. Vicini, lo hacía en pieles.

En el acápite de agencias comerciales se registraban junto a Nassim J. Diná, Ricardo Elías, Luis E. Elmudesi, Alfredo Howley, Terc C. por A., y Miguel Zaglul. Agente de petróleo y sus productos, encontramos a Rafael A. David (abuelo de Julio y Jottin Cury David), quien fuera director del CEA y tesorero del Partido Reformista). Corredores comerciales, Juan Elías Abinader e Isaías Yapor, y en productos agrícolas Julio A. Saba. En farmacias, Oscar F. Azar, E. Elías de Corominas, Manuel E. Zaglul. En ferreterías, Decaram Hermanos en Avenida Mella con Palo Hincado. En lavado y engrase de carros, Najib Chabebe y Hermanos en Mella 143 y Sued Motors Co., en la Avenida San Martin 53. José Alam operaba salones de billar en la calle Benito González.

El negocio de provisiones lo cubrían Andrés Dajer en Hato Nuevo, Miguel Jacobo Dajer en El Higo y Boca Chica, José A. David en la Hernando Gorjón, Antonio Diep Tomen en la Delmonte y Tejada, y Antonio B. Hane en Boca Chica. También participaban Emilia Juan de Atias, José Koussa, Miguel Kourie, Emilio Kuret, Mereb & Kury, Julian Miguel, Luis Miguel, Abraham Rasak, Ángel Carlos Stefan, y Alfredo A. Tactuk.

Como buhoneros figuraban en el Directorio de 1955 Mahomet Atias, Tuqui Dauhajre, Shukly Felix, H. Hazim, Juan Kuret, Miguel Magluta (así escrito, sito en la María de la O No. 7), y Elías Mooukarzel.

Yo, en 1955, Año del Benefactor, como todos los días, recogía en la guagua del colegio en la Avenida Mella a mis compañeros lasallistas hijos de esa laboriosa y pujante comunidad, realizando cuatro viajes por jornada. Y los domingos, compartía con ellos en la Catedral la misa, cantando en el coro dirigido por Luis Frías Sandoval, al órgano, tocado con maestría, Mr. Hodge, nuestro profesor de inglés, un cocolo de elegante talante. En Boca Chica, Chichí Selman Hasbún, en días placenteros gozando como el que más, me enseñaba a panquear con estilo.

Mi madre Fefita –quien nació en 1915 en El Conde 2 en casa de sus abuelos paternos y pasó su primera infancia jugando con las amiguitas Terc, Brinz, Zaiter y Azar, confundida por los marines de la Ocupación como una “turquita” más a la que obsequiaban golosinas-, me hacía las historias de sus juegos infantiles en la hermosa glorieta del Parque Independencia que diseñara el checo Nechodoma y construyera el maestro catalán Turull.

Refiriéndome mi madre la amistad solidaria que se fraguó entre sus abuelos Papa Pedro y Mama Tona y aquellos vecinos recién llegados del Levante. Me hablaba del sacrificio del cordero en los patios de El Conde y su procesamiento para llevarlo a la mesa. Y yo escuchaba maravillado, como si estuviera viviendo esas historias. Alado por la magia de la imaginación. Encandilado por la narrativa de Fefita. Como si fuera hoy.

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