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EL HADA VERDE

Ligia Minaya

Escritora

Así se le llama al Absinthe o Absenta, una bebida a base de ajenjo, flores de hinojo y anís, que se hizo popular cuando se ofreció a las tropas francesas como remedio contra la malaria. Tan popular se hizo que, en los cafés y cabarets, a las cinco de la tarde, se producía "l'heure verte", y así se convirtió en la imagen principal del movimiento Bohemio.

La bebida ha causado mucha controversia a lo largo de la historia, y se debe a que se creía que causaba alucinaciones, por eso algunos países, como USA, hasta 2007, la prohibieron.

Cuentan que en 1905, un obrero suizo mató a su mujer embarazada y a sus dos hijos, y se culpó de ese hecho al Absenta. Lo que no se dijo, era que el hombre había consumido ese día, siete copas de vino, seis de cognac, un café con brandy, dos copas de crema de Menthe y al final dos copas de Absinthe. Los artistas y escritores como Toulouse-Lautrec, Oscar Wilde, Van-Gogh, Picasso, Hemingway o Baudelaire, consumían la bebida a fin de inspirarse, ya que, según ellos, inducía a la creación.

Por eso la llamaron El Hada Verde. Cuentan que Van-Gogh, ebrio de Absenta, se cortó la oreja y se la regaló a una joven meretriz. Hay una cita de Oscar Wilde que reza: ¿Cuál es la diferencia entre un vaso de Absenta y el ocaso"? Y del mismo Oscar Wilde es la frase: "Tras la primera copa de Absinthe ves las cosas como desearías que fuesen. Tras la segunda, ves las cosas como son. Al final, ves las cosas tal y cual son, lo cual es lo más horrible del mundo."

 Para beber Absenta se busca una copa, preferiblemente en forma de V, se vierten una o dos onzas del licor y sobre la cuchara de Absinthe, una cuchara especial, con filigranas dibujadas para tales fines, se pone un cubito de azúcar y poco a poco se vierte agua fría dejando que el azúcar se mezcle con el contenido, el cual va adquiriendo un verde tierno, casi blancuzco, y se paladea poco a poco.

Con la apertura de los países del Bloque Soviético, y por consecuente llegada de jóvenes americanos, quienes la tenían prohibida en su país, los bartenders comenzaron a flamear el trago y el resultado es vistoso, pero quema el alcohol, estropea el sabor y arruina la forma tranquila y pausada con que debe consumirse.

Porque el Absenta es un trago para beber junto a un buen amigo y acompañado de una buena conversación. Todo esto me lo enseñó mi hijo Van-Troi, que trajo de New Orleans varias botellas y les cuento que es un placer beberla, siempre que se haga, como con todas las bebidas alcohólicas, con moderación, y sobre todo, repito, al amparo de una buena conversación.

Es posible que Faulkner la bebiera y se diera aquellos jumos históricos con los que insultaba a todo el blanco que le pasara por el lado, y hasta Tennessee Williams mientras escribía "Un Tranvía Llamado Deseo". No hay que olvidar que los dos vivieron en New Orleans, donde el Absinthe es la bebida más cotizada, y la botella hoy puede llegar a costar más de cien dólares. Anímese a probarla, paladéela en buena compañía, y después hablamos.

Denver, Colorado