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EL NACIMIENTO DEL DINERO

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EL NACIMIENTO DEL DINERO
El hombre primitivo aprendió bien temprano la necesidad de adquirir bienes que no producía pero necesitaba para su subsistencia. En los primeros tiempos, la obtención de muchos bienes se hacía mediante la lucha entre grupos pequeños. Pero a medida que la población crecía y se desarrollaba, se fueron creando los clanes y más adelante, los primeros indicios de la formación de las tribus. Estos primeros clanes y tribus dieron comienzo a las luchas y las guerras, y las cuales tenían el propósito fundamental de conquistar y dominar las tierras fértiles por la comida, el ganado y el agua, elementos estos indispensables para que los primeros seres pudieran sobrevivir (algo que ha continuado hasta nuestros días). Sin embargo, el hombre comenzó a tener otras necesidades, y dio comienzo al intercambio de productos con otras comunidades y crear así el primer concepto del comercio: el trueque.

Por muchos siglos se utilizó el trueque como medio de intercambio de bienes entre tribus y pequeños pueblos. Con el avance de la producción de la tierra, el perfeccionamiento de la fabricación de los tejidos, la transformación y manejo de las propiedades de los metales, además del adelanto de otros bienes y servicios, el trueque resultaba ser complicado, sobre todo si involucraba grandes volúmenes y provenía entre aldeas y ciudades separadas por grandes distancias geográficas y con usos y costumbres diferentes. Con el paso del tiempo hubo la necesidad de encontrar un medio de intercambio fácil y confiable, eso dio lugar a la creación de lo que sería el instrumento que transformaría al mundo: el dinero, primero en forma de monedas y más adelante en forma de billetes.

No se tiene el año y el lugar exacto de los primeros intercambios de bienes con monedas. Las monedas más antiguas que se hayan encontrado datan de más de 600 años a.C. en el Templo de Artemisa en el Éfeso, cerca de la ciudad de Izmir, en la hoy Turquía. Eran unas monedas hechas con una aleación fuerte de oro y plata. Aunque sería prolijo extender la explicación de otras monedas del mundo antiguo, sí debemos señalar, que los historiadores han determinado que no fue sino hasta el año 221 aC. que se introdujo una moneda de bronce en la antigua China, hecho este reconocido al Primer Emperador, Qin Shi Huangdi.

En lo que sí están de acuerdo los historiadores, es que fueron los atenienses los que crearon y desarrollaron un sistema de dinero metálico. Y le dieron forma a un tipo de moneda llamada "tetradracma", una moneda hecha de plata y que tenía diseñada en el lado principal la cabeza de la diosa Atenea, que en la mitología griega representa la guerra, la civilización, la sabiduría, la estrategia, las artes, la justicia, y la habilidad (casi nada). Uno de los doce dioses del Olimpo. En el reverso, la moneda ateniense tenía grabada una lechuza, (la que relacionaban como símbolo de la sabiduría).

Más adelante en la historia, surgió el impresionante Imperio Romano, el cual desde su creación por Augusto en el año 31 aC. y hasta su decadencia en el 476 de nuestra era, los romanos, tomando como ejemplo al tetradracma de los atenienses, crearon su propio sistema de monedas, el cual fue utilizado en todos los lugares del dominio del imperio. Las monedas romanas estaban clasificadas dependiendo del metal en que estuviera formada, y de la escasez que se produjera de los mismos. Así, tenemos, el áureo (de oro); el denario (de plata) y el sestercio (de bronce). En la parte principal de la moneda estaba la efigie del emperador de turno y del otro lado la mítica figura de la loba amamantando a Rómulo y Remo, a quienes la leyenda antigua romana les atribuye la creación de Roma.

El progreso y la expansión del sistema monetario del Imperio Romano sobrevivieron a la desaparición del mismo. Y ya para entonces se había propagado y copiado por otros reinos e imperios del mundo conocido hasta ese entonces, haciendo cada uno sus propias monedas y definiciones del valor de las mismas. Claro está, varios tipos de monedas, con diferentes metales y aleaciones, trajo consigo dificultades en los intercambios monetarios y comerciales.

La expansión del dinero y la aparición de la escritura formal por parte de los griegos, se consideran los dos pasos más importantes para el progreso de la civilización. Ambos fueron los responsables del impulso que alcanzó el crecimiento urbanístico y las bellezas de sus palacios y de las ciudades europeas, el incremento de la producción de bienes y servicios, el engrandecimiento del comercio, y el avance de las ciencias y de las bellas artes. Se puede decir también, que fue con el dinero que se dieron los primeros pasos de lo que hoy conocemos como la división del trabajo.

Pero las constantes guerras entre los reinados de los países europeos y del Asia Menor, así como la organización y la logística de lo que llamo la primera gran coalición de guerra que se formó en el mundo para un fin común -Las Cruzadas-, demandaron una gran cantidad de pagos para los soldados, su transportación, y su avituallamiento. Además de Las Cruzadas, todas las otras guerras trajeron como consecuencia que durante varios siglos se produjera una escasez de metales y con ello se produjeran las devaluaciones de muchas monedas.

Es un hecho histórico fortuito que resuelve el problema de la escasez de los metales: El descubrimiento de América. Las expediciones que se organizaron luego, para conquistar y colonizar las tierras del nuevo mundo, condujeron al hallazgo de diversos metales como oro y plata. Los más grandes yacimientos de plata fueron encontrados en las minas de Zacatecas en México, y en el llamado Cerro Rico de Potosí en el Alto Perú. Para los Incas el oro era "el sudor del sol" y la plata, "las lágrimas de la luna". Ellos no entendían el afán de los colonizadores por el oro y la plata, ya que no tenían el concepto del valor de los metales, los cuales, para los Incas, solo servían por su facilidad en ser maleables para la confección de vasijas y joyas.

Buscando el camino de El Dorado los españoles llegaron hasta el pueblo de Potosí, y fue un indio llamado Diego Hualpa, quien encontró las cinco grandes vetas de plata en el Cerro Rico de Potosí. Los españoles quedaron deslumbrados al encontrar literalmente una montaña de plata. Pero para desgracia del indio Hualpa y los habitantes de los alrededores del monte, los conquistadores comenzaron con la explotación del cerro, y con ello, con la esclavitud de los indios mediante el trabajo forzado llamado "la mita". Los vapores letales que emanaban de la mina por el uso del mercurio para el proceso de refinado y de lavado, provocó la muerte de miles de indígenas. Fueron tan aterradoras las condiciones que se les impusieron, que los curas que acompañaron a los españoles en su condición de "evangelizadores", entre ellos el fray Domingo de Santo Tomás, calificó los alrededores del Cerro de Potosí como "las puertas del infierno", y otro cura, el Fray Rodrigo de Loaisa, llamó a las profundidades de las minas, "las fosas del infierno". Los registros del monje agustino fray Antonio de la Calancha registraron para 1638 que, "Cada moneda acuñada en Potosí ha costado la vida de diez indios en el proceso de las minas". A esos no los salvó la evangelización. Los curas pudieron expresar sus opiniones, pero no pudieron detener, en nombre del Señor, la matanza de los indígenas. La tragedia de los habitantes de Potosí continuó hasta que fueron virtualmente exterminados, entonces se procedió a la importación de esclavos africanos para la continuación de la explotación de la plata del Cerro Rico de Potosí.

Los convoyes de los barcos españoles llegaron a transportar hasta 170 toneladas de plata al año de las minas de Zacatecas y Potosí con destino a Sevilla. Hay que recordar que para el siglo XV y hasta el siglo XVIII, lo que llamamos España, era en realidad la unión de dos reinos, Aragón y Castilla, por el matrimonio de Fernando e Isabel en 1494.

Toda esta acumulación de plata hizo que la enorme riqueza española se expandiera por toda Europa, y con ello impulsó la creación de una moneda llamada el "real de ocho" o "peso duro" español, la cual se considera como la primera moneda global. Luego surgió el Taler alemán, del cual nacería el dólar norteamericano.

Caminando con el tiempo, llegó la aparición de los billetes. No hay discusión de que los primeros billetes de banco tienen su origen en la Antigua China, lo que hay discrepancia entre los historiadores es en el tiempo, unos lo establecen en el siglo VII durante la Dinastía Tang, otros lo sitúan en el siglo XVII.

En la Europa de 1779 tanto Francia como España estaban apoyando los movimientos independentistas de las colonias inglesas del nuevo mundo, declarándole con esto la guerra a Inglaterra. Para solventar todos los gastos de guerra, España emitió unos "vales reales" que se convertirían en el primer papel moneda oficial de España. Pero la excesiva emisión de estos vales reales trajo como consecuencia su devaluación y por tanto su fracaso. Es entonces que se decide crear una entidad bancaria, y es cuando surge el Banco Nacional de San Carlos, el 2 de junio 1782 por Real Cédula de Carlos III. Este banco emitió sus primeros billetes, llamados "cédulas".

Los billetes surgen por la necesidad de facilitar la compra de armas, así como la ampliación del comercio, ya que el transporte con grandes cantidades de monedas llegó a ser complicado y peligroso. A diferencia de las monedas cuyo valor estaba respaldado por su propia estructura metálica, ya fuese de aleaciones de oro, plata o cobre, los billetes que se comenzaron a emitir y ser aceptados por el público nacional o extranjero debían tener algún tipo de respaldo o garantía del Reinado o Estado emisor. Aunque al igual que en nuestros días, muchos monarcas del siglo XIX abusaron de la emisión de billetes, produciéndose las crisis conocidas cuando se emiten billetes sin respaldo.

No quisiera terminar este breve resumen sobre el nacimiento del dinero, sin tocar la primera emisión de billetes en la isla de Santo Domingo. En el libro El Papel Moneda Dominicano, de Miguel Estrella e Isaac Rudman, se señala que "la primera emisión de billetes fue realizada el 17 de mayo 1782, por orden del brigadier don Isidro Peralta y Rojas, Gobernador de Santo Domingo. Este ordenó que se emitieran cien mil billetes de un peso, equivalente a ocho reales de plata, numerados, con el sello real y demás precauciones necesarias, hasta tanto pudieran amortizarse con los recursos provenientes del situado que debía llegar en algún momento desde México a través de la Capitanía General de Cuba".

Con el transcurso del tiempo, y con toda la experiencia acumulada en materia del dinero, se han establecido normas prudenciales y de control para que el mismo sea aceptado, ya sea por sus nacionales, o como moneda de uso internacional. Para ello el dinero debe tener por lo menos estas cualidades: 1) estar disponible; 2) estar asequible; 3) que sea duradero en el tiempo; 4) que sea fungible; 5) que sea transportable; y 6) y sobre todo, que sea fiable.

Fiable quiere decir que sea honrado y seguro, esto sólo lo podrá asegurar el buen manejo de la política monetaria de un país.

En el reverso del billete de a dólar de los Estados Unidos se lee la inscripción "En Dios Confío", no se puede negar la creencia de muchas personas en la Fe. Pero en materia de dinero los norteamericanos y los usuario del dólar en todo el mundo confían verdaderamente en las dos firmas que lleva el billete en su parte frontal, la del Secretario del Tesoro, pero mucho más en la otra firma: la del Presidente de la Reserva Federal (el Banco Central de los Estados Unidos). Ellos son los responsables de responder a todos los usuarios del dólar, que sean aceptados como fiables y seguros en todo el mundo.

Cualquier comentario favor dirigirse al autor en aespinp@gmail.com

Bibliografía consultada: Historia Financiera Neill Fergurson; El Papel Moneda Dominicano, de Miguel Estrella e Isaac Rudman