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El parisino 36, Quai des Orfèvres, crisol de crimen y novela, cumple un siglo

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El parisino 36, Quai des Orfèvres, crisol de crimen y novela, cumple un siglo
PARÍS.- El número 36 del Quai des Orfèvres, histórica sede de la Policía Judicial de París donde se han resuelto miles de crímenes y de la que han bebido tanta novela negra y cine policíaco, cumple hoy un siglo mientras los compañeros del literario comisario Maigret hacen las maletas para mudarse al futuro.

En 2017, los 1.700 agentes de la Policía Judicial inscritos en las brigadas criminal, antiterrorista, o de estupefacientes que investigan unos 10.000 casos al año, habrán abandonado ese edificio del siglo XIX situado a orillas del Sena y catalogado como monumento histórico.

Se acabó el trajín de uniformados por esos 148 famosos peldaños que remontan el edificio haussmaniano de piedra situado en la Île de la Cité, esos pasillos en los que el humo de los cigarrillos se mezclaba con los pasos de los reos que enfilaban los interrogatorios, esos armarios donde se guardaban las pruebas que servían para defender el caso ante el juez.

"El '36' ya no se corresponde con las normas de seguridad. Sin ascensor, con una sola escalera, con cables informáticos por todas partes... Modernizar el edificio habría sido demasiado caro", explicaba a la prensa al hacerse pública esa decisión el máximo responsable de la policía parisina, Christian Flaesch, sucesor de Célestin Hennion, quien hace un siglo inauguró esa central policial.

Su destino será la nueva Ciudad Judicial de París, junto al que será el nuevo Palacio de Justicia, un moderno edificio de ocho alturas y 30.000 metros cuadrados equipado con las última tecnología en seguridad y situado en el XVII distrito de París que jubilará al todavía epicentro de la investigación policial francesa.

La mudanza, sin embargo, trastocará el referente de buena parte de la literatura y el cine negro francés que, como en la cinta "Quai des Orfevrès", que dirigió Henri-Georges Clouzot en 1947, habían convertido ese lugar en templo de las intrigas criminales galas.

Y es que por allí han pasado muchos de los grandes criminales de la historia reciente de Francia, como la prostituta y parricida Violette Nozière de los años treinta, el guillotinado asesino en serie Doctor Petiot de los años cuarenta, los criminales hermanos Zemmour de los años setenta o de numerosos activistas de bandas terroristas como muchos miembros de la organización ETA.