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HISTORIAS NACIONALES

Casi inmediatamente después de alcanzada la independencia de las colonias hispanoamericanas entre 1821 y 1826, los intelectuales y políticos más ilustrados de estos países comenzaron a publicar sus reflexiones y juicios acerca de la formación histórica de sus incipientes naciones.

Santo Domingo no escapó a esta tendencia, aunque por la demora de su independencia, en 1844, esta reflexión comenzó mucho más tarde.

Recuérdese que la primera historia de Santo Domingo, la de Antonio del Monte y Tejada, no es una historia anciano, sino colonial.

La primera historia nacional, propiamente dicha, fue escrita por José Gabriel García, y publicada en primera edición en 1867.

Esta edición es una curiosidad bibliográfica, no solamente por ser la primera obra de este tipo publicada en la República Dominicana, sino porque fue escrita a la manera de un catecismo, esto es, en preguntas y respuestas, y en formato de un libro de bolsillo, entonces no muy común en el mundo editorial.

Su título fue: "Compendio de la Historia de Santo Domingo (Arreglada para uso de las escuelas de la República Dominicana)".

En años posteriores, García amplió su obra y cambió el estilo de su narración hasta culminar con la edición definitiva de su "Compendio de la Historia de Santo Domingo", la tercera, publicada en 1893 en tres volúmenes, la cual fue completada el mismo año con un cuarto volumen titulado Historia Moderna de la República Dominicana.

Este último tomo cubre el período posterior a la Guerra de la Restauración, hasta la caída del gobierno de Ulises Francisco Espaillat.

Tres años antes había sido publicada completa la obra de Del Monte y Tejada, "Historia de Santo Domingo", en cuatro volúmenes, constituyendo el último una colección de documentos coloniales poco conocidos entonces.

Durante los veinte años siguientes, éstos fueron los libros de historia dominicana en uso en las escuelas, pero por su alto número de páginas, la densidad de sus datos, y el complejo estilo de sus autores, muchos dominicanos estimaban que las escuelas necesitaban de una obra más sencilla que sirviera de introducción al pasado nacional.

Varios autores abordaron esta importante tarea. El primero de ellos fue el cultísimo médico santiaguense Alejandro Llenas, quien publicó una serie de artículos en varios órganos de la prensa nacional destinados a llenar ese hueco, y aunque nunca los editó juntos en forma de libro, hoy es posible considerarlos como un libro inconcluso.

Este aserto puede ser comprobado leyendo esos "capítulos" en la valiosa recopilación realizada recientemente por Andrés Blanco Días y publicada por el Archivo General de la Nación el pasado año 2007.

Ahí puede observarse que Llenas escribió una introducción a la historia dominicana que su moderno editor, Andrés Blanco Díaz, recoge en un sólo tomo dividiendo los capítulos en una "historia colonial" y una "historia patria".

Esta última parte fue publicada enteramente en el periódico "El Eco del Pueblo", de Santiago de los Caballeros, entre julio y diciembre de 1884. Los capítulos correspondientes al período colonial fueron escritos posteriormente, ya entrado el siglo XX.

El otro autor importante, que dejó una huella más visible que Llenas en la historiografía nacional dominicana fue el prominente jurista vegano Manuel Ubaldo Gómez Moya, con su conocida obra "Resumen de Historia de Santo Domingo", publicada en tres pequeños volúmenes en 1912.

Fue tal el éxito de esta obra, que vio varias ediciones sucesivas en los años 1916, 1918, 1921, 1922, y todavía una última en 1937, época en que fue eliminada de las escuelas para ser sustituida por el famoso "Resumen de Historia Patria" de Bernardo Pichardo, padre de uno de los funcionarios más importantes del régimen de Trujillo, quien había sido ministro del gobierno de Juan Isidro Jimenes que antecedió a la invasión militar norteamericana de 1916.

La primera edición de la obra de Pichardo data de 1930, año en que comenzó la llamada Era de Trujillo, y se mantuvo en uso en las escuelas secundarias dominicanas durante más de cuarenta años, hasta que fue sustituida por otras historias más modernas.

Concomitantemente con la aparición del "Resumen" de Manuel Ubaldo Gómez, en 1912, el entonces joven intelectual Arturo Logroño publicó el primer y único tomo de su "Compendio didáctico de Historia Patria", el cual no tuvo mucho éxito.

Tampoco tuvieron éxito otros dos esfuerzos similares realizados, uno por el profesor Fidel Ferrer, quien también publicó ese mismo año una "Introducción a la Historia de Santo Domingo", en 80 páginas, y otro por Vetillo Arredondo, quien al año siguiente, 1913, publicó otro "Resumen de Historia Patria" en 55 páginas.

Estas tres obras no podían competir con la de Manuel Ubaldo Gómez, ni con la que publicó al año siguiente Casimiro N. de Moya con el título "Bosquejo histórico del descubrimiento y conquista de la isla de Santo Domingo y narración de los principales sucesos ocurridos en la parte española de ella desde la sumisión de su último cacique hasta nuestros días".

De Moya falleció poco tiempo después de publicado el primer tomo, y por ello los otros cuatro quedaron inéditos hasta que fueron editados, finalmente, en tres volúmenes por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos en 1976.

Estas fueron las historias nacionales generales publicadas en el país por autores dominicanos en el primer siglo de vida independiente de la República Dominicana.

En el extranjero, por otra parte, varios dominicanos exiliados del régimen de Trujillo, también se esforzaron por narrar la historia nacional dominicana introduciendo, de paso, sus propias interpretaciones acerca de por qué se había producido la dictadura de Trujillo.

El primero de ellos fue Juan Isidro Jimenes Grullón con su obra "La República Dominicana (Análisis de su pasado y presente)", publicada por primera vez en La Habana en 1942 con un prólogo de Juan Bosch, pues ambos intelectuales compartían entonces sus ideas políticas en el recién fundado Partido Revolucionario Dominicano.

El segundo fue Luis Felipe Mejía, quien dejó una excelente historia política de la primera mitad del siglo XX titulada "De Lilís a Trujillo: Historia contemporánea de la República Dominicana", publicada por primera vez en Caracas en 1944, pues este autor residía entonces en aquella ciudad.

En los años cuarenta apareció la primera historia nacional propiamente trujillista. Una, destinada al uso de las escuelas, fue escrita por Joaquín Marino Incháustegui Cabral. El primer tomito de esta obra se utilizaba en el cuarto grado de la educación primaria, en tanto que el segundo, que cubre la historia nacional propiamente dicha hasta abarcar la era de Trujillo, se utilizaba en el quinto grado de las escuelas primarias.

Esta obra era complementada en la escuela secundaria con el libro de Bernardo Pichardo ya mencionado.

Incháustegui amplió esta obra para ser incluida en la llamada "Colección Trujillo", obra colectiva en 25 volúmenes publicada por el Partido Dominicano en 1955 para conmemorar el vigésimo quinto aniversario de la Era de Trujillo.

Como obra mayor para explicar la aparición del régimen trujillista y su función transformadora de la historia nacional hasta la construcción de una "patria nueva", el gobierno dominicano encargó al escritor Ramón Marrero Aristy la confección de una gran síntesis de la historia dominicana.

Esta obra fue publicada en tres volúmenes durante los años 1957 y 1958 bajo el título "La República Dominicana: Origen y Destino del Pueblo Cristiano Más Antiguo de América".

Marrero Aristy murió asesinado en 1959, y según me contó en una ocasión el historiador César Herrera, él (Herrera) fue subcontratado por Marrero Aristy para que le ayudara a redactar la obra, particularmente el tercer tomo, pues para entonces Marrero Aristy tenía muchas ocupaciones como alto funcionario del gobierno.

En su testimonio, César Herrera enfatizó que él podía ser considerado como el verdadero autor del tercer tomo, pues lo había redactado casi enteramente. Éste es un tema de exégesis que está pendiente de investigación.

De aquellos años, tenemos dos ensayos de interpretación destinados a explicar la Era de Trujillo, a partir de un análisis de la historia nacional y sus raíces coloniales.

Son ellos la obra de Joaquín Balaguer "La realidad dominicana", publicada en inglés y español en 1947, y el estudio de Juan Bosch titulado "Trujillo: Causas de una tiranía sin ejemplo", publicado en Caracas por primera vez en 1960.

Estas obras no son textos destinados a las escuelas, pero por la penetración de sus controversiales juicios y por la calidad intelectual de su autores han gozado de varias ediciones y han influido mucho en el pensamiento político dominicano contemporáneo.

Balaguer reescribió varias partes de su obra, y la publicó con un nuevo título, "La isla al revés" en el año 1984, en tanto que Juan Bosch solamente modificó el título de la suya para que leyera "Trujillo: Causas de una tiranía".

Concluida la dictadura de Trujillo la historiografía dominicana tomó nuevos rumbos, al surgir una generación de nuevos historiadores de distintas escuelas y vertientes ideológicas. De ellos hablaremos en un futuro artículo.

La primera historia nacional propiamente dicha fue escrita por José Gabriel García y publicada en primera edición en 1867. Esta edición es una curiosidad bibliográfica, no solamente por ser la primera, sino porque fue escrita a la manera de un catecismo, esto es en preguntas y respuestas.