JFK y Bosch en la Casa Blanca

Antes de juramentarse el 27 de febrero de 1963, Juan Bosch emprendió un fructífero periplo internacional en busca de cooperación oficial e inversión extranjera para sus planes de gobierno. El programa incluyó Estados Unidos, Suiza, Francia, Alemania e Inglaterra, donde fue recibido por Kennedy, De Gaulle, Adenauer y MacMillan, los principales líderes occidentales de la época, concretando importantes acuerdos que su administración democrática y de reformas se proponía ejecutar. El 10 de enero de 1963, al mediodía y por espacio de una hora, se reunió en la Casa Blanca con el presidente Kennedy en su calidad de presidente electo. De acuerdo al memorándum de conversación elaborado por el Departamento de Estado, participaron Ralph Dungan, ayudante especial de JFK, Edwin Martin, secretario adjunto para asuntos interamericanos y el embajador Duke.
Los temas, en el orden tratado, fueron la situación económica del país, los planes para enfrentarla y la ayuda de la Alianza para el Progreso que Estados Unidos impulsaba. El destino de los ingenios azucareros y otros bienes de la familia Trujillo. La asistencia militar, el papel de la policía y las fuerzas armadas -cuyo número Bosch aspiraba a reducir-, y el rol de alguien cuyo nombre aparece tachado en el memorándum (obvio que Antonio Imbert Barreras, quien influía sobre la Policía Nacional bajo Belisario Peguero). Un contrato concertado por el Consejo de Estado con la Standard Oil para una refinería, considerado oneroso, y un proyecto de un complejo petroquímico que Bosch favorecía con una corporación de Chicago. El sensitivo tema de Cuba, a cuatro años del gobierno de Fidel Castro y a dos meses de la crisis de los misiles soviéticos de octubre del 62.
En esta cita Bosch pudo observar de cerca a un hombre sencillo, "demasiado joven, quizá, para ser el Presidente de la nación más poderosa del mundo", quien le ayudaría a resolver el espinoso contrato con la Standard Oil. A medio siglo, vale conocer sus detalles, que publicaremos en una pequeña serie. Obras de Bosch, J. B. Martin, Grimaldi y documentos desclasificados de EEUU, como este traducido por Bernardo Vega, son la fuente.
La reunión se inició con la felicitación por parte de Kennedy "al Dr. Bosch por la victoria de su campaña. El Dr. Bosch respondió que ahora le toca a la nueva administración demostrar al pueblo y a todo el Hemisferio que la democracia realmente funciona. Analizó brevemente su campaña política, haciendo énfasis en lo educativo de su contenido y objetivos. Dijo que, económicamente, la situación en la República Dominicana era mejor que la de otros países, ya que la situación de su balanza de pagos era buena y la situación de las finanzas públicas era razonablemente sólida. Agregó que el principal problema era la falta de 'capital de trabajo', necesario para incrementar el empleo y la producción lo antes posible. Se describió como 'cautelosamente optimista' con relación al futuro económico de su país.
El Presidente preguntó qué podrían hacer los Estados Unidos para ayudar a la República Dominicana.
El Dr. Bosch respondió que con un fuerte respaldo a la Alianza para el Progreso, enfatizando el valor de sus metas a largo plazo. Sin embargo, indicó que el país tenía necesidades a corto plazo como resultado del desempleo, de la poca inversión, de la falta de caminos del campo a los mercados y de la producción lenta e ineficiente. Continuando, dijo que si la República Dominicana pudiera obtener de 35 a 40 millones de pesos (1 peso es igual a $1) para comenzar, podría resolver efectivamente la mayoría de estos problemas. Se refirió a las presiones inflacionarias que se crearían con el reciente aumento del presupuesto dominicano de 136 millones de pesos a 168 millones de pesos, mientras la producción permanecía estática. Es claro que se debe aumentar sustancialmente la producción. El Dr. Bosch citó una reciente conversación con el Administrador del Banco Agrícola dominicano, quien había sugerido que necesitaba de 20 a 24 millones de pesos para pequeños préstamos a los agricultores, y que el Banco apenas tenía 9 millones. Señaló que, en 1962, el Banco Agrícola, con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo, había realizado 47,000 préstamos de 100 a 250 pesos cada uno, para un total de 11 millones de pesos. El Dr. Bosch argumentó que aunque todavía no se habían recuperado cinco millones de pesos y que esto podría parecer como una pérdida para el Banco, representaba también una ganancia neta para el pueblo. Si el Banco pudiera operar a un nivel de 24 millones de pesos, podría hacer 100 mil préstamos en 1963, y aunque podría perder de 6 a 8 millones de pesos, el pueblo ganaría 18 millones de pesos. Indicó que él comprendía que la Alianza para el Progresos no pretendía perder dinero, pero que, en ciertas circunstancias, el dinero tenía que perderse, como habría sido el caso en los Estados Unidos, durante la primera administración del Franklin Roosevelt, cuando el Tesoro perdió dinero, pero el pueblo americano lo había ganado.
El Presidente observó que la República Dominicana estaba ahora recibiendo unos 40 millones de pesos en préstamos y donaciones y preguntó si esta ayuda era lo suficientemente efectiva.
El Dr. Bosch respondió afirmativamente, pero declaró que la mayor parte estaba destinada a proyectos a largo plazo. Dijo que se habían destinado 2 millones de pesos a pequeños préstamos a los agricultores, pero que se necesitaría más dinero para satisfacer las necesidades de crédito de los agricultores. Se refirió a sus conversaciones con el Sr. Moscoso e indicó que parece haber una posibilidad de que de la donación de 22,750,000 pesos se puedan apartar 12 millones de pesos para pequeños préstamos agrícolas. Agregó que aunque todavía no había recibido una respuesta en firme de parte del Sr. Moscoso, esperaba que ésta fuera favorable.
El Presidente discutió brevemente el problema de la balanza de pagos americana y la fuerte reducción de las reservas en oro y dólares de los últimos años. Para los Estados Unidos, dijo, es más fácil proveer ayuda que no represente una pérdida neta en oro. Por lo tanto, es más difícil ofrecer préstamos dedicados a la construcción de carreteras.
El Presidente preguntó entonces qué pasaría con las propiedades que pertenecieron a Trujillo.
El Dr. Bosch afirmó que los ingenios de azúcar serían puestos en manos de los trabajadores y administrados por medio de cooperativas. Externó preocupación por la situación del azúcar y la actual disminución de los precios preferenciales en el mercado de los E.U. Comentó que la cuestión básica de la propiedad era complicada por factores tales como el alto costo de producción del azúcar dominicano, la competencia mundial, la corrupción local y la firme creencia del pueblo dominicano de que las propiedades no deben regresar a manos privadas. Agregó que cada empresa sería considerada por sus propios méritos. Expresó que algunos terrenos de Trujillo serían administrados por la Corporación de Fomento, algunos serían dedicados al programa de la reforma agraria y otros serían puestos en manos de la Secretaría de Recuperación de Bienes. Explicó que las medidas a tomar tendrían que ser eclécticas. La filosofía a seguir sería que aunque estas propiedades no debían estar en manos del gobierno, tampoco podrían estar en manos privadas, por tanto, serían manejadas 'en forma similar a una empresa privada que no es totalmente privada'.
El Presidente indagó acerca de las necesidades militares de la República Dominicana.
El Dr. Bosch indicó que necesitaba equipos y becas de entrenamiento para miembros de las Fuerzas Armadas. Dijo, específicamente, que se necesitaban barcos patrulleros y aeronaves Grunman (anfibias) para vigilancia en las costas, y helicópteros para el transporte de tropas hacia áreas montañosas, donde no había caminos accesibles. El número de helicópteros, agregó, podría ser pequeño. El Dr. Bosch insistió en que la Misión Militar de los E.U. podría y debería jugar un papel importante en recalcar a su contraparte dominicana acerca de la necesidad de apoyar la democracia. Este concepto debería extenderse a la Policía, cuya situación es muy delicada. Señaló que la fuerza policial se había más que duplicado desde los tiempos de Trujillo, de manera que ahora tiene unos 15,000 miembros. (parte censurada). Con relación a esto, el Dr. Bosch declaró que la partida de la policía en el presupuesto había sido aumentada en $10 millones con relación a la de 1962. El Dr. Bosch aseguró que la tarea más delicada y urgente de su administración sería la de reducir el tamaño de la fuerza policial y nombrar a nuevos líderes para dirigirla. Reconoció que esto podría llevar a una crisis, y que si esto es así, mientras más rápido llegaba, mejor. A juicio del Dr. Bosch, (censurado), se consideraba como el heredero natural de Trujillo, no sólo como líder político, sino también con relación a sus riquezas, método y lealtades.
Volviendo a las necesidades militares, el Dr. Bosch expresó que las Fuerzas Armadas necesitan, además, equipos de comunicación, tales como microondas y facilidades telefónicas, así como transporte. Señaló que desea disminuir el número de hombres en las Fuerzas Armadas y aumentar su eficiencia. En este contexto, se refirió brevemente a la muy mala situación en Haití y a la fácil disposición de Duvalier de destruir todo lo que tiene, en vez de actuar racionalmente.
El Presidente preguntó si las fuerzas militares eran más fuertes que la Policía.
El Dr. Bosch respondió que la policía, que está esparcida por los campos, tenía buenos contactos con la gente, y que las fuerzas armadas estaban en el mejor de sus comportamientos y eran muy discretas. Explicó que no había nada intrínsecamente malo en la policía a menos que fuera utilizada por (censurado) para auspiciar sus propios ambiciosos objetivos. Al comentar que todo esto era una cuestión política interna, el Dr. Bosch expresó su creencia de que él podría hacerle frente."
Diario Libre
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