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La moral ¿dónde está?

Hace unos días hablaba con una amiga sobre la moral y las buenas costumbres y nos preguntábamos ¿dónde está? ¿Se ha escondido? ¿La han asesinado? ¿La tienen secuestrada? No se puede ver, ni tocar, como se hace con el dinero, con los negocios, pero sí es algo que embellece, dignifica y da valor a la vida. La moral, que conlleva honestidad y honradez, ayuda a vivir, pero parece que ya muchas personas la han dejado a un lado, otras la han olvidado y otras tantas, quizás las más, no la conocen. La moral tiene un orden en su bondad que no aparece en revistas, ni en catálogos, ni enciclopedias, sin embargo se puede definir como un recto cumplimiento del deber. Es la prudencia. La responsabilidad y, sobre todo, lo que orienta hacia lo que es el bien y lo que es el mal. Está compuesta de reglas y normas fundamentales para la vida misma. Tiene su origen en la palabra mores, que significa costumbre. Es decir que tener una buena o una mala moral, dependerá de las costumbres.

Por eso creo que se ha perdido la moral o la han asesinado. Las costumbres de hoy día son el robo, el asalto, las drogas y sus consecuencias financieras y acribillar a balazos o a puñaladas. No importa cómo sea o dónde sea: Se roba en una iglesia, en los cementerios, y ¡ay de quien se atraviese en el camino! Lo importante ahora es hacerse rico, con el dinero de los ciudadanos, con quien sea y como sea. No importa quién cometa el hecho sea civil, militar o policía. Y que con ello se deje a la víctima sin cuidado médico, sin vida, huérfano o tirado al abandono. Por eso estamos como estamos. Con una violencia callejera, con una corrupción y con una impunidad que dan deseo de vomitar. Y es que la moral, que impone buenas costumbres, ya no existe. La moral que debe vivir en cada ciudadano ya murió. Son pocos quienes la llevan colgada al corazón.

Así nunca seremos buenos, ya seamos simples ciudadanos o personas de altos cargos, sean civiles o militares, religiosos, ateos o de cualquier cultura o sociedad. La moral debe imponerse en la sociedad, en la religión, en las leyes, pero más que todo en nuestra casa, en la familia, que nos convierta en buena gente, que nos haga vivir conforme con uno mismo y sin dañar a otros. Reflexionando con mi amiga llegamos a la conclusión de que ya la hemos perdido. Y no es el caso de que los otros la vean, la calculen, más bien, decíamos, es la fuerza que nos da y nos hace grandes, aunque pobres Ojalá algún día la buena moral vuelva a tener gran importancia. Eso nos hará un país ejemplar, nos dará tranquilidad y podremos vivir con armonía, respeto y solidaridad. Amén.

Y luego de estas reflexiones, nos reímos. Sí, nos reímos porque nos dimos cuenta de que estábamos enganchadas en un cacho de la luna, lejos de la realidad de hoy. Pero bueno, cada uno piensa y siente a su modo y actúa con su dignidad y sus valores morales. Pero actuar de manera justa, íntegra y recta es vivir tranquilo, en paz, no importa lo que pase. Denver, Colorado

La moral debe imponerse en la sociedad,

en la religión, en las leyes, pero más que todo

en nuestra casa, junto a la familia, que nos convierta

en buena gente, que nos haga vivir conforme

con uno mismo y sin dañar a otros.