LECTURAS
| 19 MAR 2014, 12:00 AM

Las anécdotas en los discursos de Juan Bosch (2)


20140319 http://www.diariolibre.com
El Profesor Juan Bosch, fundador de dos de los principales partidos políticos dominicanos.

El tema del engaño se hizo recurrente en sus discursos de ese año de 1966, sobre todo a medida que se acercaban los días de las elecciones del 1 de junio. En la misma charla radial del 29 de mayo, Bosch contó dos extensas anécdotas, previniendo a los perredeístas acerca del fraude montado.

"Gato y perro"

La primera fue "Gato y perro".

"Lo que pasa, señores, es que el gato no le enseñó al perro la última maña. Y al cometer ese error, el gato se fastidió. El cuento es este: El gato estaba solo en su mundo y se aburrió mucho. Entonces fue donde Papá Dios, y le dijo que le mandara un compañero para no estar tan solo. Bueno, le dijo Papá Dios, te voy a mandar un compañero, pero tienes que enseñarle todo lo que sabes.

'-Como no, Papá Dios, como no. Me comprometo a lo que usted quiera, le respondió el gato.

'Y entonces Dios mandó el perro a la tierra para que fuera el compañero del gato.

'El gato empezó a cumplir su compromiso y le enseñó al perro a comer carne, a cazar ratones y otros animales, a correr por lo largo y el perro salió bien aprovechado. Y al poco tiempo sabía comer carne, cazar ratones y otros animales, y correr por lo largo mejor que el gato.

'Pero un día, por cuenta de un pedazo de carne, el perro y el gato se armaron en una discusión y como el perro ya se había dado cuenta de que era más grande y más fuerte que el gato, le fue arriba enseñándole los colmillos y el gato se asustó y salió en carrera, pero ya el perro sabía correr por lo largo y le cayó atrás al pobre gato y ya estaba al alcanzarlo cuando el gato vio un palo de tamarindo que le quedaba a un lado, viró como un relámpago y se gabió en el tamarindo y se acomodó en la primera rama y se puso muy tranquilo a ver al perro desde allá arriba.

'El perro, con la lenguota afuera, asesando de cansado, se sentó abajo y le dijo: compay gato, pero su compromiso era enseñarme todo lo que sabía y usted no me enseñó a subir los palos.

'-Ay compay perro, ¿dónde estaría su compay gato ahora si le hubiera enseñado la última maña? Aprenda lo que le voy a decir: la última maña no se enseña nunca.

'Así es, el que enseña la última maña está perdido, y los enemigos del PRD, que son los enemigos de la Verdad, de la Justicia, de la Libertad y de la Democracia, en este país y fuera de este país, cometieron el error de enseñar la última maña, y esa última maña era el plan de salir de madrugada a los caminos el día de las elecciones para agarrar a los perredeístas que salieran temprano de sus casas y quitarles las cédulas para que no pudieran votar" .

Como se ve, "el cuento" se inicia con una presentación y termina con una moraleja: quien enseña la última maña está pedido, cosa que el gato no hizo con el perro. Lo mismo no debe hacer los perredeístas con sus adversarios.

"Credo con piedras"

La segunda anécdota de ese día es más extensa: "Credo con piedras": "Cuando Don Pedro estaba muy enfermo, grave, casi de muerte, quiso que su compadre Julio fuera a verlo, no solamente de día, sino también de noche.

'Pero su compadre Julio sólo iba de día. Y al cabo de rogarle y rogarle Don Pedro que también fuera de noche, su compadre Julio le dijo la verdad:

'-Mire compadre, lo que pasa es que si vengo de noche tendré que salir tarde y cualquiera no pasa tarde en la noche por la casa del compadre Agustín con esos perros que tiene él ahí.

'-Pues eso se arregla fácil, le respondió Don Pedro; lo único que tiene usted que hacer cuando uno de esos perros de Agustín le marche para arriba es rezarle un credo.

'El compadre Julio no estaba muy seguro y le preguntó: ¿Usted cree compadre?

'-Sí, señor, récele un credo y verá que esos perros se le ponen mansitos.

'Al otro día el compare Julio fue de noche a visitar a Don Pedro y salió para su casa muy tarde. Y cuando pasaba frente a la casa del compadre Agustín, le salieron esos perros que se lo querían comer.

'El hombre comenzó a rezarle el credo, y los perros para arriba de él, hasta que se agachó y tuvo la suerte de hallar unas cuantas piedras y las tiró con tanta puntería que al momento sólo se oían los gritos de los perros cuando salían huyendo.

'Al otro día, cuando Julio volvió a ver a su compadre Don Pedro le preguntó: ¿lo dejaron pasar los perros, compadre?

'-Sí, compadre, me dejaron pasar.

'-Usted ve compadre lo que le dije, que si rezaba el credo iba a poder pasar.

'-Como no, compadre, explicó Julio. Recé el credo y me dio mucho resultado porque lo reburujé con piedras.

'A nosotros nos pasa igual que a ese campesino. Nosotros creemos en la ley y en el derecho. Pero hay gente que no cree ni en la ley ni en el derecho.

'Y para esa gente, aconsejamos a nuestro pueblo que reburuje el credo con piedras, y que lo reburuje con piedras, para defenderse, no para atacar a nadie" (p.404).

El mensaje es claro: a la hora de ir a las urnas, la gente debe ir según la ley, pero prever las trampas y los obstáculos, incluso de carácter represivo contra los perredeístas. Lo único que tenía que hacer es como hizo el compadre Julio para defenderse de los perros: reburujar el credo con las piedras.

Juan Bosch perdió las elecciones de 1966, pero dejó al pueblo un ramillete de enseñanzas en esas anécdotas, lo esencial, en los discursos de ese año.

matosmoquete@hotmail.com

Juan Bosch perdió las elecciones de 1966, pero dejó al pueblo un ramillete de enseñanzas en sus anécdotas.

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