20180210 https://www.diariolibre.com

Se ha perdido en el espacio del hombre de hoy las canciones que respondían al desamor, a aquella mujer que le dejó el corazón hecho girones. En él se fueron las noches borrachas de amor y quejas, y se escondieron los bailes amoldados por notas musicales. Ya el hombre de hoy no se amarga por la mujer amada con canciones como se hacía antes. Ya la mujer es la “viajera que va por tierra y por mar, dejando en los corazones, latir de pasión, vibrar de canción y luego mil decepciones”. Y el hombre no le dice “a mí me tocó quererte también, besarte y después perderte. Dios quiera que al fin regreses también y entonces quieras quedarte...”. Hoy, cuando la mujer quiera irse por múltiples razones, es insultada y golpeada hasta matarla.

Se ha perdido la ocasión del romántico sentimiento de muchos hombres. Las canciones de desamor han dejado su encanto y no los deja escuchar: “Brindemos por amor hoy que me encuentro triste, brindemos por amor a la que quise mucho, brindemos por amor aunque no vuelva a verla, aunque mañana tenga que andar sufriendo mucho por ese ingrato amor...”. Así, las flores del olvido ya han dejado caer sus pétalos en “la cabaretera no olvides que te quiero...” y en la voz de Fernando Fernández se escuchó también: “Por el amor de una mujer he dado todo lo que fui, lo más hermoso de mi vida...”

Ya la mujer al dejar al borde del camino a su hombre, con el que vivió tantos años, no es “como una espuma en la que se lleva el caudaloso río...”. “Ni flor de azalea, a la que la vida en su avalancha la arrastró...” y tampoco ese hombre puede encontrar “ni protección, ni abrigo, donde curar su corazón herido por el dolor”.

Es que se ha perdido espacios sinceros al desamor y la mujer queda con el corazón hecho girones y muchos hombres se van al desamor sin una canción que lo arrastre al veneno, aunque haya amargura y odio. Ya ni su sombra refleja ni el manto sagrado de sus pasos amoldados.

Lo que escribo es porque muchas amigas me han contado de su rompimiento amoroso con el que fue su amor de siempre. En muchas ocasiones, desde que eran niñas tuvieron ese amor y se le fue muy pronto. Por eso ahora escuchan canciones de desamor. ¡Oh mi Dios...!

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