20170512 https://www.diariolibre.com

De Leopoldo Lugones y Horacio Quiroga a Sergio Ramírez y Ana María Shua, de Jorge Luis Borges y Lino Novás Calvo a Juan José Arreola y Julio Cortázar, para solo poner estos ejemplos, el cuento ha sido uno de los géneros más asumidos por los oficiantes literarios del siglo veinte en el ámbito hispánico.

En República Dominicana, el género ha hecho una andadura fértil, teniendo en Juan Bosch su figura de mayor relieve, pero hay otros cuentistas que han hecho una oferta trascendente, cultores y piezas de enorme valía en cualquier contexto de la geografía literaria de lengua hispana.

A los concursos de cuento tradicionales –en Santo Domingo, La Vega, Puerto Plata– se agregó, hace diez años, el premio literario de Funglode. Acaba de celebrar su primer decenio con la publicación de los relatos ganadores de los primeros premios en las convocatorias del 2007 al 2016, un conjunto de cuentos con tonos, temas, estilos y ritmos diferentes. Fanny Vargas Bautista es una capitaleña que ejerce como economista. Su relato El intercambio revela a una narradora que sabe otorgarle a la narración el ritmo propio que ha de fortalecer la historia. El suyo es un relato de carácter donde se descarga una historia de singular urdimbre que la autora maneja con destreza hasta la línea final. No ha de ignorarse el tono poético del relato que es muy propio de los mejores trabajadores del género en todas las épocas.

Félix Gerónimo es un abogado, nativo de San José de Ocoa, que ha realizado estudios en España y que ya ha obtenido premios. Su relato es uno de los mejores de los diez años de este concurso. El calié tiene un ritmo incesante, atornillado a una realidad específica pero con sus agravantes múltiples distribuidas convenientemente a todo lo largo y ancho del cuento hasta su vibrante y nostálgico final.

Fernando Berroa es un escritor joven de las nuevas hornadas literarias que ha logrado internarse en varios géneros con singulares logros. Nativo de Santo Domingo, con La verdadera muerte de Pedro Henríquez Ureña construye una historia diferente a la oficial con respecto a la forma en que falleció en Buenos Aires el humanista dominicano. El relato de fondo histórico –la verdad histórica es su mero centro– alcanza la ficción en sus tramos iniciales y finales cuando al lector se le revelan los motivos que causaron la muerte de don Pedro.

Gerhard Viktor Schmidt Haberl es un austríaco que se asentó desde niño junto a sus padres en República Dominicana. Su Menú para dos es un relato de una contextualidad soportada sobre ejes rústicos. Dividido en tres partes, la narración se centra en un amor desbordante de libidinosidad, frenético y de brutal lascivia. Sencilla, pero bien delineada, esta historia marca una pauta sobre la variedad que puebla el espectro narrativo de este concurso durante sus diez años de historia. Schmidt Haberl que, al parecer, dejó libros escritos sin publicar, nunca pudo recoger su premio pues falleció, a los 54 años de edad, antes de conocer el veredicto que favoreció su cuento con el primer lugar.

Johanna Díaz López es abogada, nacida en Santiago de los Caballeros. Silverio de Tal es una pieza narrativa sicodélica, ambientada en el inframundo social, con notas underground que patentizan una realidad real y, no obstante, desconocida para muchos. Bien manejado el armazón del relato, una prosa ajustada y precisa, y un ritmo subyugante, convierten a esta cuentista prácticamente desconocida en los medios literarios en una auténtica revelación.

La casa solariega, de Juan Freddy Armando, es un relato donde el halo poético que siempre ha distinguido a este escritor hatomayorense hace galas presenciales, a caballo entre cierto surrealismo existencial y una metáfora anfibia, ésa que se llena de humedad por todos sus costados, porque de las aguas sale su fortaleza. El relato navega pues entre dos aguas. O entre tres, haciendo que su lectura se constituya en una verdadera delicia.

Leo Silverio alcanza el estrellato con su relato El síndrome de Heinz, luego de bucear con éxito entre platós televisivos y proyectos cinematográficos. Santiaguero, pero como Juan Freddy afincado en Santo Domingo, levanta su capacidad narrativa, puesta a prueba en decenas de guiones, sobre una historia academicista y, de alguna manera, compleja. El relato tiene su epicentro en la ciudad brasileña de Sao Paulo. Un científico, un síndrome y una prosa especializada, hacen la historia. El de Silverio es un cuento extraño, por su fondo más que por su forma, en la cuentística dominicana.

Reynaldo Paulino Chevalier, Nan Chevalier, es un literato y profesor universitario muy conocido en los medios literarios y académicos. Puertoplateño de nacimiento, realizó sus estudios y fijó estancia en la capital dominicana. El muñeco de trapos es el primer relato, que recordemos, que aborda la tragedia haitiana del devastador terremoto del año 2010. Y el autor construye su historia sobre una voz onírica que enlaza con la realidad sacudiendo nuestra sensibilidad y abrumando las perspectivas de aquel hecho inolvidable por los estragos que causó en la desfavorecida población del vecino país.

Finalmente, Vladimir Tatis Pérez es un caso peculiar. Nacido en Santo Domingo, se domicilió desde hace casi veinte años en la capital española. Madrid es el centro de su relato, como el de Silverio fue la ciudad paulina. Allí ambientó –hasta con su aire castizo– Con la misma moneda, logrando que se convirtiese en un cuento de atractiva historia, de sencilla trama, pero con un encanto especial en medio de la fuerza que imprime a su prosa narrativa.

Estos nueve ejemplos marcan, sin dudas, un derrotero en el cuento dominicano de los últimos dos lustros. Hay que contar con ellos para la construcción de la historia narrativa de la presente centuria. Sus autores no son millenials. Es gente adulta que, o prueba a ser cuentista con evidente fortaleza, o ya tiene hecho un camino sobre las patas de ese caballo agitado de nuestra traba literaria. Nueve autores que dignifican el oficio y que han permitido, con su presencia y con sus piezas laureadas, ir construyendo la historia de este certamen durante diez años.

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Nueve voces contando hasta diez. Antología de cuentos premiados.
Nueve voces contando hasta diez. Antología de cuentos premiados.

Johanna Díaz López et al. (Editorial Funglode, 2017. 133 págs.)

Nueve muestras de la que tal vez podamos considerar una nueva cuentística dominicana: la surgida en los últimos diez años en el concurso anual de Funglode.

De niños, hombres y fantasmas
De niños, hombres y fantasmas

Virgilio Díaz Grullón (Prólogo: Juan Bosch. Editora Taller, 1982. 381 págs.)

Siempre es bueno volver a los clásicos de nuestra literatura narrativa. Este volumen –originalmente publicado en la colección Montesinos de Aída Cartagena Portalatín- reúne el conjunto de la obra de una de las figuras centrales de nuestra cuentística.

Cuentos completos
Cuentos completos

Néstor Caro (Biblioteca Nacional, 2000. 121 págs.)

Una obra narrativa corta, pero intensa y valiosa, poco conocida por las nuevas generaciones. Elogiada por escritores de la talla de Sócrates Nolasco, Manuel Valdeperes, Pedro Peix y José Enrique García.

Los cuentos que Nueva York no sabe
Los cuentos que Nueva York no sabe

Angel Rafael Lamarche (Cielonaranja, 2012. 180 págs.)

Publicado originalmente en 1949, hace 67 años, y redescubierta por Miguel D. Mena para su Biblioteca de Narrativa Dominicana, este es un libro esencial que obliga a que leamos a uno de los grandes desconocidos del cuento dominicano.

La cuentística dominicana
La cuentística dominicana

Jenny Montero (Biblioteca Nacional, 1986. 221 págs.)

Estudio literario laureado a unanimidad con el Premio Nacional de Ensayo hace treinta años por un jurado compuesto por Federico Henríquez Gratereaux, Diógenes Céspedes y José Rafael Lantigua.

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