×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
Lecturas

OBREROS Y EMPRESARIOS

Ligia Minaya

Escritora

Se ha estado luchando desde siempre para que los obreros tengan un salario digno. Pero no se logra. Por más que se luche, se diga y se argumenten razones, no es posible. Dicen los empresarios que de hacerlo se dispara la inflación. No lo entiendo. Hace unos días vi por televisión a una linda empresaria, con aretes, reloj, collar y ropa de lujo, decir que solo era posible que un 11%. Y me hubiera gustado preguntarle a esa señora tan bien vestida, tan lujosa, con un cutis de maravilla, maquillada con productos caros, si ella se da cuenta que con el valor de todo lo que tenía encima da para que varias familias pobres coman durante todo un mes. El capital es el capital, y no hay quien lo dude. El dinero es que da trabajo, pero ¿y el trabajo, es decir, la mano de obra? Sin obreros no crece el capital ¿y si no hay mano de obra? Creo que los capitalistas, empresarios, o quienes sean, deben pensar un poco, con más honradez, en eso. Un capitalista puede viajar en su propio avión o en su yate de lujo, enfermarse e irse al mejor hospital, comprar la mejor comida, sus hijos ir a colegios privados, la mujer comprarse todas las joyas posibles ¿y sus obreros y empleados? Y no digo que la mujer del chofer se compre un reloj de lujo, ni que el hijo asista a un colegio bilingüe y caro, ni el que pone la electricidad viaje a Europa en primera clase. Lo que me llama la atención es que mientras los empresarios viven muy bien, a los obreros y empleados se los lleva el diablo. No tienen con qué pagar la casa, comprar los útiles escolares y un largo etcétera que complica el día a día.

La vida está muy cara en RD. El pasaje para moverse a tres esquinas cuesta un dineral. Sin embargo, los empresarios tienen varios carros de lujo, sin contar los de los hijos, la esposa y, si es posible, hasta la querida. Bueno que ya no son queridas, sino amantes ¿cuál es la diferencia? Pero volviendo al tema, no estaría mal que se pensara un poco, aunque fuera por caridad, en esos hombres y mujeres, trabajadores por horas y horas, para que vivieran como Dios manda. Y hablando de Dios, muchos de esos que no quieren aumentar salarios, van a misa, comulgan y se creen que al morir irán al paraíso ¿Y entonces? Ya veremos, si es que San Pedro los devuelve y los manda a ser obreros. Ahí la puerca retorcerá el rabo. También escuché, a uno de esos ricos decir que la canasta familiar se compra con diez mil pesos ¿Quiénes ganan ese dinero? Hay muchos que no llegan ni a la mitad, y yo le pregunto a ese charlatán si él le da esa chilata a su mujer para ir al supermercado, porque de ser así solo comerían locrio de salchichón. Bueno, mis queridos capitalistas, pónganse en los zapatos de sus obreros y empleados a ver cómo les va la cosa. Ustedes son imprescindibles, y los obreros también. Y a los obreros, nada de quemar gomas y hacer rebú en las calles, que eso no lleva a nada. Dialoguen, exijan, dialoguen una y otra vez, y ojalá Dios se ponga de su parte, porque a lo que veo, ni la ley se cumple, ni el Ministerio de Trabajo se pone de su lado.

Bueno, mis queridos capitalistas, pónganse en los zapatos de sus obreros y empleados a ver cómo les va la cosa. Ustedes son imprescindibles, y los obreros también. Y a los obreros, nada de quemar gomas y hacer rebú en las calles, que eso no lleva a nada.

Denver, Colorado