Pepín y El Men: Armonías antagónicas (y 2)

“EL Men” aceptó también que la actividad empresarial de su amigo, aunque chocaba con sus sueños, se daba un abrazo dialéctico, ese que sentó las bases, para que aquel afecto trascendiera.
$!Pepín y El Men: Armonías antagónicas (y 2)
Jorge Puello Soriano “El Men” y el empresario Pepín Corripio.

Vimos como en la entrega anterior (*), abordamos el inverosímil escenario en que surgió y evolucionó una amistad entre un obrero comunista y un empresario capitalista. También del mar de desafíos que enfrentaron, en razón de las fuerzas en pugna, determinantes de las contradicciones que plantea en una relación personal, la coexistencia de ideologías diferentes, apreciación que nos aporta el tema de este segundo trabajo que es el desmitificar el milagro de como tales confrontaciones fueron resueltas positivamente por nuestros amigos, dentro y fuera de la relación.

Se cree que dicha solución llegó porque no se trataba de una lucha de intereses entre un patrón y un trabajador o entre dos clases disímiles, como la que por siglos enfrentó a la burguesía con los señores feudales. Pero, no fue así, porque cuando la primera venció a los segundos, en la Revolución Francesa de 1789, ese hecho significó un avance para la humanidad, al determinar el paso del feudalismo al capitalismo. Carlos Marx lo confirma: “La contradicción es el motor de la Historia”.

Sucede también en el sutil universo de la vida. Como por ejemplo, en una de sus derivaciones afectivas más complejas: la amistad. Allí donde inciden, reaccionan y se enfrentan; pasiones, conductas, etc., que pueden ser aún más conflictivas que las que convergen en el ámbito material.

Pudo pasar con nuestros amigos, pero ellos supieron adoptar frente a ellas una actitud diferente, que demostró que las contradicciones también pueden, desde la óptica inmaterial, ser positivas, redondeando la referida tesis del padre del socialismo científico. Lo deduje de la respuesta que me dio el empresario, al inquirirle sobre este asunto: tolerancia, la que le permitió comprender y respetar el ideal de justicia social, que” EL Men” eligió, incluso cuando el mismo chocara con sus intereses. Por lo que “EL Men” aceptó también que la actividad empresarial de su amigo, aunque chocaba con sus sueños, se daba un abrazo dialéctico, ese que sentó las bases, para que aquel afecto trascendiera.

Una de ellas, la plantea el enunciado de la ortodoxia marxista: “Cada quien según su conocimiento. Cada quien según su capacidad”. La tradicional, la simplifica Canova del Castillo, intelectual conservador de la España franquista: “El arte de la política es hacer lo que la circunstancias permiten”.

Algunos creen que la tolerancia resumió en una, las dos tendencias, determinando que el lado humano de Pepín se visibilizara: lo ven en las donaciones multimillonarias a entidades de beneficencia, en las charlas que ofrece en clubes populares, intercambiando con los jóvenes fórmulas de superación, de esas que le ayudaron a él a lograr las suyas.

Las mismas que trascienden la palabra, para concretizarse en hechos; las becas, los Premios Anuales, que otorga la Fundación que lleva su apellido en distintas ramas del conocimiento; la ciencia, el arte, la literatura, etc.

Muestras válidas en un contexto de ternura, para muchos, endosables incluso, a la influencia que tuvo su amistad con “EL Men” y su entorno. Puede ser. Pero considero que es en otro ámbito de la sensibilidad, donde la actividad mediática del empresario, se empareja con el ideal reivindicador de “El Men”: accionar democrático.

En “Hojas de Hierba”, el gran bardo norteamericano, Walt Whitman, lo ilustra irrefutablemente: “No hay argumento que resista un hecho que lo desafía”. Como un Pepín, abriéndole siempre las puertas de dicha corporación, a todas las corrientes del pensamiento político nacional: de derecha, centro y extrema izquierda.

Por ejemplo: Rafael Chaljub Mejía, comunista confeso, activo dirigente del citado Partido de “EL Men” (MPD), asumió responsablemente la gratitud y ponderación positiva del gesto solidario de Pepín con el camarada fenecido, desde un artículo publicado en “EL Día”.

Voces, que junto a otras en parcelas políticas y mediáticas afines, han servido históricamente de muro de contención para que el modelo de gobernabilidad democrática se mantenga, lo que no ocurre con la crisis que afecta actualmente a Sudamérica, donde se implementan las tácticas que justifican las nuevas estrategias de dominación imperial a través de los llamados “golpes suaves”, para diferenciarlos de los de mediados del pasado siglo XX, realizados a los compases de botas militares: el que en 1963 derrocó a Bosch en nuestro país, y a Allende en Chile, en 1973, este último, donde se estrenaron tales tácticas.

Como la llamada “guerra económica”, que precedió a los cañones y que hoy estremece a Venezuela. Ejemplo: El bloqueo aplicado a las cuentas bancarias en el extranjero que impide la provisión de dólares para importar productos de primera necesidad: alimentos, medicinas, etc.

Creado este escenario de desesperación en las masas populares, proclives a la violencia, surge la coyuntura para ejecutar los citados, “golpes suaves”, derrumbando los gobernantes democráticos que defienden los intereses del pueblo y resguardando los del imperio. Si esta táctica falla, desembarcan los “marines”.

Brasil, país escenario de todas sus variantes: el llamado “impeachment” o golpe parlamentario, por el rol que en él juega el poder legislativo. El asestado a la presidenta Vilma Roussef, lo confirma. El “Law Faire”, aplicado a Lula, judicializado sin pruebas, invalidando su candidatura triunfante en las encuestas, maniobra que dejó paso libre al aspirante de la ultraderecha neofascista, actual presidente Jair Bolsonaro.

Imposibles estocadas a la democracia, si no la precediera la “guerra mediática”, implementada por las “fake news”, falsas noticias, mentiras, que de repetirlas entran en el llamado universo de la postverdad, instrumento de desinformación de proyecciones geopolíticas que con el poder expansivo de la globalización, las llevan a las masas irredentas del mundo.

Estas, víctimas de la confusión, caen rendidas ante el apocalipsis neofascista, donde sucumben los valores de la democracia. Véanse los citados meridianos del Sur. Hecho inquietante, por “el efecto dominó” que podría tener en el resto del continente.

El intento de retorno a la barbarie, con la restauración de las caducas dictaduras del pasado siglo XX, sería uno de ellos. Lo que se intenta aquí en República Dominicana con la trujillista, promocionada por sectores retrógrados de nuestra sociedad, pero donde también crece paralelo el rechazo a las mismas: la fracción progresista del llamado Cuarto. Poder, lo confirma. Ej.: la citada corporación de Pepín. Razonamiento final, con que abordamos las conclusiones:

Primero: Si como señala la crítica objetiva y los hechos aquí analizados, se produjo cierto ascendiente ideológico de “EL Men “ en su amigo el empresario, lo fue en el orden democrático. Lo demuestra, el lineamiento que en ese orden, ha seguido su quehacer mediático.

Segundo: Dejar constancia de una lección fundamental: que aunque dicha amistad evolucionó en el marco de las armonías antagónicas, igual constituye un referente aleccionador para las actuales y futuras generaciones.

Porque en la confrontación de ideas se puede construir, si parten de la tolerancia como árbitro de conciliación y premisa de concertación deseable en nuestros líderes políticos.

Porque le facilita al pueblo, la opción de elegir en las consultas electorales, gobernantes capaces de anteponer los intereses nacionales, a los personales, como ha sucedido en momentos estelares de nuestra historia, desde sus inicios, comprobables en otras entregas.

De cara al cierre, debemos expresar que la tolerancia y sus derivaciones mediadoras, también funcionan allí donde las ambiciones, pasiones e intereses, hacen que los seres humanos caigan en debilidades u otras fallas de las que solo están excluidos los dioses...

Singularidades celestiales que aquí en la tierra las asume la tolerancia. Porque postergando el rol del juez o del verdugo, elige el de Martí, el insigne poeta y apóstol cubano, quien como Jesús ve en ella una oportunidad de redención: la de “ir a lo mejor del hombre, para que lo malo no prevalezca”.

Muestras válidas en un contexto de ternura, para muchos, endosables incluso, a la influencia que tuvo su amistad con “El Men” y su entorno. Puede ser. Pero considero que es en otro ámbito de la sensibilidad, donde la actividad mediática del empresario se empareja con el ideal reivindicador de “El Men”: accionar democrático.

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