Roosevelt: New Deal y Buen Vecino

Al asumir Franklin D. Roosevelt (1882-1945) la presidencia de los Estados Unidos (1933-45) en medio de la gran depresión de los años 30, impulsó en el plano doméstico la política del New Deal: un conjunto de reformas institucionales y programas de ayudas sociales, fomento económico e inversión pública que reactivaron el crecimiento y crearon las bases de un Estado de bienestar. Identificada por los historiadores como la política de las tres R (relief, recovery y reform), este paquete de medidas le permitió al gobierno de FDR atacar el desempleo, regular los mercados y estimular la recuperación de la economía.
Actuando con presteza, a través de la Federal Emergency Relief Administration (FERA) se subsidió con dinero, alimentos y alojamiento a los desempleados y sus familias, mientras se ejecutaban programas para generar empleo con la construcción y reparación de carreteras, calles, escuelas, bibliotecas y otras edificaciones. Para superar la recesión la Reconstruction Finance Corporation (RFC) canalizó préstamos a entidades financieras, compañías ferrocarrileras y agencias públicas, en tanto la Public Work Administration se encargó de ejecutar grandes proyectos de infraestructura.
La National Recovery Administration (NRA) promovió la reactivación de las empresas bajo reglas competitivas al tiempo de asegurar beneficios para los trabajadores (salarios mínimos, jornada máxima y derecho de negociación). La Agricultural Adjustment Administration (AAA) se impuso controlar los excedentes de productos agropecuarios básicos (algodón, trigo, maíz y cerdo) y garantizar precios de sustentación a los agricultores. Finalmente, mediante la Tennessee Valley Authority se incorporaron al desarrollo unos 103 mil km2 de zonas deprimidas, llevando electricidad, riego y agua potable a la población, elevando así su calidad de vida.
Con el Emergency Banking Act el gobierno pudo lidiar mejor con la crisis financiera originada en el Crack de 1929, dándole más poder regulatorio y de intervención a la Federal Reserve (FED). Igual sucedió con la Securities and Exchange Commission (SEC) a fin de vigilar el funcionamiento de las bolsas de valores, cuyo primer presidente fue Joseph P. Kennedy, cabeza de la dinastía de los Kennedy. Para enfrentar el problema de las hipotecas la Home Owner's Loan Corporation refinanció los préstamos individuales, mientras la Federal Housing Administration garantizó a los bancos hasta el 80% del valor de la vivienda. Asimismo se creó la U.S. Housing Authority.
El Social Security Act de 1935 incorporó el seguro de desempleo, el sistema de pensiones y algunas ayudas a niños dependientes y a discapacitados. Otras dos legislaciones consagraron el derecho a la organización sindical y a la negociación colectiva de los trabajadores, así como el salario mínimo y la limitación de la jornada laboral.
Para reducir los aranceles sin mayores trámites congresionales se aprobó el Reciprocal Trade Agreements Act, que concedió autoridad al ejecutivo para rebajar tarifas bajo acuerdos comerciales en los que rigiera el principio de reciprocidad. Este instrumento le permitiría a la administración patentizar su política del Buen Vecino en América Latina con la negociación de acuerdos comerciales bilaterales.
Política del buen vecino
En política exterior FDR desplegó una diplomacia de buena vecindad hacia América Latina, bajo la conducción del secretario de Estado Cordell Hull y del brillante e influyente subsecretario Benjamin Sumner Welles (antiguo comisionado especial en Santo Domingo autor de La Viña de Naboth), enfatizando el panamericanismo en las relaciones interamericanas. En la Conferencia Panamericana de Montevideo de 1933 -que dio origen a la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados-, la delegación norteamericana endosó los principios de no intervención e integridad de los estados, mientras que en la de Buenos Aires de 1936 -que aprobó la Declaración de Principios de Solidaridad y Cooperación Interamericana- se consagró la solidaridad continental. En la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de La Habana de 1940 se consideró como una amenaza a la seguridad hemisférica cualquier acto de agresión perpetrado por un estado extracontinental contra la integridad de un estado americano.
Esta política se vio reforzada tras el bombardeo japonés a la base naval norteamericana de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, acto que llevó a los Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial el 14 de enero de 1942 y a aliarse con Inglaterra y la Unión Soviética para enfrentar el expansionismo de las potencias del Eje: Alemania nazi en Europa, Italia fascista en Africa del Norte y Japón imperial en China y el Pacífico. En febrero de 1942 el principio de solidaridad hemisférica se concretó en Río de Janeiro en la Tercera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores mediante el respaldo continental a EEUU, recomendándose la ruptura de relaciones con Japón, Alemania e Italia, "por haber el primero de esos estados agredido y los otros dos declarado la guerra a un país americano".
Concomitantemente se adoptaron acuerdos relativos al esfuerzo bélico, siendo compromisarios los estados americanos en la producción y suministro de materiales básicos y estratégicos, así como en la concesión de facilidades de transporte y comercio. También el control de operaciones financieras y comerciales de los nacionales de los países agresores y sus contrapartes locales hemisféricas, para lo cual se elaboraron las llamadas black lists: un registro de personas, empresas e instituciones involucradas en dichas actividades, así como de germanófilos y simpatizantes del Duce. El Acta de Chapultepec de 1945 compiló y amplió estos acuerdos, incorporados al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de Río de Janeiro de 1947.
Aparte de los temas de defensa y de resolución pacífica de conflictos regionales esta política abarcó acuerdos comerciales y de cooperación técnica entre Estados Unidos y los países latinoamericanos. Nelson Rockefeller fue uno de sus artífices al jugar un papel clave en los asuntos interamericanos bajo las administraciones de Roosevelt, Truman y Eisenhower. Función complementada con iniciativas en los campos de salud pública y educación a través de la Fundación Rockefeller y en asuntos culturales vía el Museum of Modern Arts (MOMA). En ese lapso, Rockefeller coordinó la Oficina de Asuntos Interamericanos (1940-44), fue Assistant Secretary of State for Latin American Affairs (1944-45) y presidió la Inter-American Development Commission (1940-47), siendo luego Assistant Secretary en Health, Education and Welfare y asesor especial en política exterior de Eisenhower en los años 50. Sin contar los intereses comerciales de su familia en compañías productoras de petróleo y entidades bancarias ramificadas en la región, como el Chase.
Nuevo orden mundial
Al presidente Harry Truman -quien asumió a la muerte de Roosevelt en abril de 1945- le correspondió poner fin a la guerra en el Pacífico con la decisión de lanzar la bomba atómica desarrollada bajo el ultra secreto proyecto Manhattan. Acción ejecutada sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de agosto de 1945 que provocó la rendición de Japón. Truman acababa de participar en la conferencia de Postdam, celebrada en Alemania entre el 17 de julio y el 2 agosto, en la que se reunió con Stalin, Churchill y Attlee para discutir el futuro de Alemania y Polonia en la Europa de postguerra.
Con el triunfo aliado en el frente europeo en mayo de 1945 y el cese de hostilidades en Asia se inició la construcción de un nuevo orden mundial. En la conferencia de San Francisco celebrada en junio de 1945 se acordó la creación de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad para garantizar soluciones pacíficas a los conflictos. Al finalizar ese año surgieron las entidades derivadas de la conferencia de Bretton Woods de 1944: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el International Bank for Reconstruction and Development (hoy conocido como Banco Mundial), cuyo primer préstamo por $270 millones se destinó a la reconstrucción de Francia en 1947. En julio de ese año EEUU lanzó el Plan Marshall con $13 mil millones para levantar a Europa de sus ruinas, estructurándose para su administración la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD) en 1948.
En el hemisferio la Novena Conferencia Internacional de Estados Americanos realizada entre marzo y abril de 1948 en Bogotá, dio paso a la Organización de Estados Americanos (OEA), que asimilaría a la antigua Unión Panamericana con sede en Washington, convirtiéndose el director general de ésta -el colombiano Alberto Lleras Camargo- en su primer secretario general. Junto a la Carta de la OEA se adoptó la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. En la política exterior norteamericana se desarrollaría un programa de cooperación conocido como Punto Cuarto (o IV), antecesor de la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID), con componentes de asistencia técnica en el plano educativo.
Al principio de la postguerra el énfasis de los aliados se colocó en los esfuerzos por asegurar un mundo pacífico y democrático. Sin embargo, pese a los pactos formales u oficiosos de reparto de áreas de influencia o para mantener zonas neutrales, establecidos por las potencias triunfantes, pronto surgieron las tensiones por el dominio territorial sobre el nuevo mapa resultante de la guerra, tanto en Europa como en Asia. La expansión del ejército soviético en el escenario esteeuropeo y la actuación de partidos y movimientos aliados a la URSS, dio origen a la reevaluación de la situación mundial por parte de los Estados Unidos, preámbulo del prolongado ciclo de la Guerra Fría.
Actuando con presteza, a través de la Federal Emergency Relief Administration (FERA) se subsidió con dinero, alimentos y alojamiento a los desempleados y sus familias, mientras se ejecutaban programas para generar empleo con la construcción y reparación de carreteras, calles, escuelas, bibliotecas y otras edificaciones. Para superar la recesión la Reconstruction Finance Corporation (RFC) canalizó préstamos a entidades financieras, compañías ferrocarrileras y agencias públicas, en tanto la Public Work Administration se encargó de ejecutar grandes proyectos de infraestructura.
La National Recovery Administration (NRA) promovió la reactivación de las empresas bajo reglas competitivas al tiempo de asegurar beneficios para los trabajadores (salarios mínimos, jornada máxima y derecho de negociación). La Agricultural Adjustment Administration (AAA) se impuso controlar los excedentes de productos agropecuarios básicos (algodón, trigo, maíz y cerdo) y garantizar precios de sustentación a los agricultores. Finalmente, mediante la Tennessee Valley Authority se incorporaron al desarrollo unos 103 mil km2 de zonas deprimidas, llevando electricidad, riego y agua potable a la población, elevando así su calidad de vida.
Con el Emergency Banking Act el gobierno pudo lidiar mejor con la crisis financiera originada en el Crack de 1929, dándole más poder regulatorio y de intervención a la Federal Reserve (FED). Igual sucedió con la Securities and Exchange Commission (SEC) a fin de vigilar el funcionamiento de las bolsas de valores, cuyo primer presidente fue Joseph P. Kennedy, cabeza de la dinastía de los Kennedy. Para enfrentar el problema de las hipotecas la Home Owner's Loan Corporation refinanció los préstamos individuales, mientras la Federal Housing Administration garantizó a los bancos hasta el 80% del valor de la vivienda. Asimismo se creó la U.S. Housing Authority.
El Social Security Act de 1935 incorporó el seguro de desempleo, el sistema de pensiones y algunas ayudas a niños dependientes y a discapacitados. Otras dos legislaciones consagraron el derecho a la organización sindical y a la negociación colectiva de los trabajadores, así como el salario mínimo y la limitación de la jornada laboral.
Para reducir los aranceles sin mayores trámites congresionales se aprobó el Reciprocal Trade Agreements Act, que concedió autoridad al ejecutivo para rebajar tarifas bajo acuerdos comerciales en los que rigiera el principio de reciprocidad. Este instrumento le permitiría a la administración patentizar su política del Buen Vecino en América Latina con la negociación de acuerdos comerciales bilaterales.
Política del buen vecino
En política exterior FDR desplegó una diplomacia de buena vecindad hacia América Latina, bajo la conducción del secretario de Estado Cordell Hull y del brillante e influyente subsecretario Benjamin Sumner Welles (antiguo comisionado especial en Santo Domingo autor de La Viña de Naboth), enfatizando el panamericanismo en las relaciones interamericanas. En la Conferencia Panamericana de Montevideo de 1933 -que dio origen a la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados-, la delegación norteamericana endosó los principios de no intervención e integridad de los estados, mientras que en la de Buenos Aires de 1936 -que aprobó la Declaración de Principios de Solidaridad y Cooperación Interamericana- se consagró la solidaridad continental. En la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de La Habana de 1940 se consideró como una amenaza a la seguridad hemisférica cualquier acto de agresión perpetrado por un estado extracontinental contra la integridad de un estado americano.
Esta política se vio reforzada tras el bombardeo japonés a la base naval norteamericana de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, acto que llevó a los Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial el 14 de enero de 1942 y a aliarse con Inglaterra y la Unión Soviética para enfrentar el expansionismo de las potencias del Eje: Alemania nazi en Europa, Italia fascista en Africa del Norte y Japón imperial en China y el Pacífico. En febrero de 1942 el principio de solidaridad hemisférica se concretó en Río de Janeiro en la Tercera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores mediante el respaldo continental a EEUU, recomendándose la ruptura de relaciones con Japón, Alemania e Italia, "por haber el primero de esos estados agredido y los otros dos declarado la guerra a un país americano".
Concomitantemente se adoptaron acuerdos relativos al esfuerzo bélico, siendo compromisarios los estados americanos en la producción y suministro de materiales básicos y estratégicos, así como en la concesión de facilidades de transporte y comercio. También el control de operaciones financieras y comerciales de los nacionales de los países agresores y sus contrapartes locales hemisféricas, para lo cual se elaboraron las llamadas black lists: un registro de personas, empresas e instituciones involucradas en dichas actividades, así como de germanófilos y simpatizantes del Duce. El Acta de Chapultepec de 1945 compiló y amplió estos acuerdos, incorporados al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de Río de Janeiro de 1947.
Aparte de los temas de defensa y de resolución pacífica de conflictos regionales esta política abarcó acuerdos comerciales y de cooperación técnica entre Estados Unidos y los países latinoamericanos. Nelson Rockefeller fue uno de sus artífices al jugar un papel clave en los asuntos interamericanos bajo las administraciones de Roosevelt, Truman y Eisenhower. Función complementada con iniciativas en los campos de salud pública y educación a través de la Fundación Rockefeller y en asuntos culturales vía el Museum of Modern Arts (MOMA). En ese lapso, Rockefeller coordinó la Oficina de Asuntos Interamericanos (1940-44), fue Assistant Secretary of State for Latin American Affairs (1944-45) y presidió la Inter-American Development Commission (1940-47), siendo luego Assistant Secretary en Health, Education and Welfare y asesor especial en política exterior de Eisenhower en los años 50. Sin contar los intereses comerciales de su familia en compañías productoras de petróleo y entidades bancarias ramificadas en la región, como el Chase.
Nuevo orden mundial
Al presidente Harry Truman -quien asumió a la muerte de Roosevelt en abril de 1945- le correspondió poner fin a la guerra en el Pacífico con la decisión de lanzar la bomba atómica desarrollada bajo el ultra secreto proyecto Manhattan. Acción ejecutada sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de agosto de 1945 que provocó la rendición de Japón. Truman acababa de participar en la conferencia de Postdam, celebrada en Alemania entre el 17 de julio y el 2 agosto, en la que se reunió con Stalin, Churchill y Attlee para discutir el futuro de Alemania y Polonia en la Europa de postguerra.
Con el triunfo aliado en el frente europeo en mayo de 1945 y el cese de hostilidades en Asia se inició la construcción de un nuevo orden mundial. En la conferencia de San Francisco celebrada en junio de 1945 se acordó la creación de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad para garantizar soluciones pacíficas a los conflictos. Al finalizar ese año surgieron las entidades derivadas de la conferencia de Bretton Woods de 1944: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el International Bank for Reconstruction and Development (hoy conocido como Banco Mundial), cuyo primer préstamo por $270 millones se destinó a la reconstrucción de Francia en 1947. En julio de ese año EEUU lanzó el Plan Marshall con $13 mil millones para levantar a Europa de sus ruinas, estructurándose para su administración la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD) en 1948.
En el hemisferio la Novena Conferencia Internacional de Estados Americanos realizada entre marzo y abril de 1948 en Bogotá, dio paso a la Organización de Estados Americanos (OEA), que asimilaría a la antigua Unión Panamericana con sede en Washington, convirtiéndose el director general de ésta -el colombiano Alberto Lleras Camargo- en su primer secretario general. Junto a la Carta de la OEA se adoptó la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. En la política exterior norteamericana se desarrollaría un programa de cooperación conocido como Punto Cuarto (o IV), antecesor de la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID), con componentes de asistencia técnica en el plano educativo.
Al principio de la postguerra el énfasis de los aliados se colocó en los esfuerzos por asegurar un mundo pacífico y democrático. Sin embargo, pese a los pactos formales u oficiosos de reparto de áreas de influencia o para mantener zonas neutrales, establecidos por las potencias triunfantes, pronto surgieron las tensiones por el dominio territorial sobre el nuevo mapa resultante de la guerra, tanto en Europa como en Asia. La expansión del ejército soviético en el escenario esteeuropeo y la actuación de partidos y movimientos aliados a la URSS, dio origen a la reevaluación de la situación mundial por parte de los Estados Unidos, preámbulo del prolongado ciclo de la Guerra Fría.
José del Castillo Pichardo
José del Castillo Pichardo