Saudades - RAFAEL SOLANO, MAESTRO DE MAESTROS
Ligia Minaya
Escritora
Nadie ha compuesto canciones tan hermosas para la mujer dominicana como Rafael Solano. Ninguna, aun de desamor, ha ofendido a la mujer. Dominicanita, canción que nos pone en lo más alto, es un himno a cada una de nosotras, generación por generación. Lo mejor. Comparándonos con las flores, frutas, aves, sabores y colores de nuestra tierra: "Dime mi amorcito, manzanita de oro, quien te quiere más que lo que yo te adoro. / Cigüita mamonera, hojita de alelí, dulce de cereza, piquito de barrancolí, güirita merenguera, ojitos de ciruela y puñito de maní. / Dulce naranjita, cazabito santiaguero, canto de rolita, carita de mango banilejo, flor de tamarindo, níspero maduro, duérmete en mi nido que está hecho de amor puro. / Dominicanita, orgullo del país, es por tu dulzura que te canto así." Y usted me dirá si eso no es un regalo a las dominicanas. Yo, cuando joven, lo sentí para mí, y supongo que lo mismo les pasó a muchas mujeres de mi generación. Quizás deberían usarlo como himno las feministas.
Porque mira, una cigüita mamonera es una cosita muy bella, y ni se diga, el sabor del dulce de cereza, que es un orgasmo al paladar; una güirita merenguera es algo alegre, pregunten por un puñito de maní, ¿y un cazabito santiaguero, una flor de tamarindo, un mango banilejo, un níspero maduro? Y ni decir de un canto de rolita, una hojita de alelí, y más aún, que una dominicanita se duerma en un nido hecho de amor puro y sea orgullo del país, es para morirse de gusto. Rafael Solano, con esta canción, con ritmo de merengue, es quien con dulzura, sabor y mucho talento, nos ha enaltecido. Y más aún, sus canciones, todas, han sido cantadas por los mejores cantantes del mundo. Escucharlas en voz de Luchy Vicioso, Francis Santana, Fernando Casado, Lope Balaguer, Niní Cáffaro, es un placer como pocos, y no olvidemos, Por Amor, otro himno. Así es él. Es nuestro orgullo, lo mejor de lo mejor. Para usted, Maestro Solano, toda mi admiración y mi respeto, y quiero decirle, que además de escuchar su canciones y disfrutarlas, bailo sus merengues, sola, o con una escoba. Así es, bailo merengues, de Fernandito Villalona, Los Rosario, Johnny Ventura, Sergio Vargas y a todo el que cante buenos merengues y bachatas, y los bailo con mi nieto.
Punto y aparte: Hay una encuesta en uno de nuestros periódicos en que se pregunta si en RD se puede vivir de escribir cuentos. Depende: Si es de escribirlos, no. Pero si es de hacer cuentos, sí. Hay muchos que viven así, haciendo cuentos. Prometen, dicen, hacen, crean, como un cuento. Y es que los cuentos son ficción. Los cuentistas, aunque se basen en hechos reales, cambian nombres, circunstancias, lugares. Naturalmente, quien los escribe, no logra vivir de sus cuentos. No se gana dinero escribiendo cuentos. Pero los que viven del cuento, sí que se llenan los bolsillos. Basta ver a su alrededor y encontrará un político, perdón, un cuenta-cuentos-discursos-proclamas que se gana la vida, y con abundancia, haciendo cuentos. En conclusión: No es lo mismo escribir cuentos que hacer cuentos.
Escuchar sus canciones en voz de Luchy Vicioso, Francis Santana, Fernando Casado, Lope Balaguer, Niní Cáffaro, es un placer como pocos, y no olvidemos, Por Amor, otro himno. Así es él.
Denver, Colorado
Ligia Minaya
Ligia Minaya