Un "Cayo" en el Zapato de Trujillo
La expedición de Cayo Confites de 1947 fue la mayor amenaza bélica al régimen de Trujillo, salvado el trance por el inicio de la Guerra Fría y el giro de prioridades del presidente Harry Truman, interesado más en preservar la paz en el Caribe que en propiciar la democracia. Como lo evidenció la caída en junio de Braden y Briggs, archirivales de las dictaduras en el Departamento de Estado.
La denuncia de que una brigada internacional comunista formada en Cuba, con el apoyo de Venezuela y Guatemala, se aprestaba a desestabilizar la región, surtió efecto. Reforzada por la "masacre de Orfila" que enfrentó el 15 de septiembre en La Habana a grupos armados del Movimiento Socialista Revolucionario y de la Unión Insurreccional Revolucionaria enquistados en la policía -ambos presentes en el Cayo-, precipitando la intervención del ejército para restaurar el orden.
Ello arrastró consigo la suerte de la expedición. Tras el urgente retorno desde Washington del jefe del ejército, general Pérez Dámera, quien venía de conferenciar con altas autoridades norteamericanas y diplomáticos de Trujillo, se tomaron medidas inmediatas para desbandarla. El embajador americano Henry Norweb exhortó a los aviadores de su país a abandonar la aventura, mientras el resto de los expedicionarios deambulaba por los cayos. En estas circunstancias, desesperado, el líder del MSR Rolando Masferrer intentó desviar la expedición hacia La Habana para tomar el poder en medio de la confusión, mientras Juan Bosch proponía desembarcar en Haití, antes que la marina de guerra cubana apresara los barcos.
Sorprende el equipamiento reunido para este proyecto concebido al estilo de Normandía, que logró movilizar hacia Cuba 16 aviones. Otros tres fueron detenidos en EEUU: un J2F-6, un PB-4Y y un B-24 Liberator, confiscados en Miami, Ponca City y Tulsa. Al abortar, el ejército cubano incautó 12 aviones trasladados a la base aérea de Columbia: 6 de combate Lockheed P-38 (F-5); 2 bombarderos patrulleros Lockheed Vega Ventura; 2 bombarderos B-25 Mitchell; 1 bombardero Consolidated B-24 Liberator; 1 transporte C-46A Curtis Commando. En adición, los revolucionarios mantuvieron en Rancho Boyeros 2 Cessna UC-78 Bobcats, 2 Douglas C-47 y 2 Vultee BT-13. Según Masferrer la idea era utilizar 6 Douglas de transporte para lanzar 225 paracaidistas.
Miolán dice en "Hombres de Cayo Confites" que 2de los nueve barcos con que contaba la expedición, solamente tres estaban en su poder" al momento de intentar salir de Cuba. Eran el LCT (Landing Craft Tank) Libertad, rebautizado Aurora, el LCI (Landing Craft Infantry) No.1006, renombrado El Fantasma y también Máximo Gómez, y la goleta blindada dominicana Angelita, designada Maceo (120 pies, revestida de planchas de hierro con motor diesel). El "crash boat" Victoria, llamado Berta (110 pies con dos motores diesel), ya había sido apresado. Otros barcos comprometidos eran un LCI rebautizado Patria (que había sido retenido en Baltimore en agosto de 1947), y dos PT (Patrol Torpedo) boats de los utilizados en la Segunda Guerra, estacionados en la base de Mariel.
El arsenal hallado en la finca América del ministro Alemán -que llenó 13 camiones- y en los barcos muestra un impresionante material de guerra adquirido en EEUU y Argentina. Unos 3 mil fusiles Mauser, 215 subametralladoras Thompson, 50 ametralladoras de patente alemana, 10 rifles automáticos, pistolas Colt 45 (para los oficiales), acompañados de varios millones de municiones. También 15 bazookas con 300 cabezas, decenas de bombas (incluso de 300 libras), 300 bombas fragmentarias, 2 mil libras de dinamita, 300 cohetes, 3 morteros Brandet 81 mm, 2 mil granadas de mano y 3 cañones de 37 mm. El general Pérez Dámera declaró a la prensa el 20 de septiembre que el arsenal de la finca América iba a ser usado en una conspiración contra el ejército.
La denuncia de que una brigada internacional comunista formada en Cuba, se aprestaba a desestabilizar la región, surtió efecto
José del Castillo Pichardo

José del Castillo Pichardo