UNA SONRISA, UN GESTO, UN APRETÓN DE MANOS
"Hay días en que somos tan móviles, tan móviles / como las leves briznas del viento y el azar.../ y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles / como el abril el campo que tiembla de pasión...
(Canción de la Vida Profunda. Porfirio Barba jacob)
Una sonrisa, un gesto, un apretón de manos me han abierto las puertas de muchos corazones. Y así, cuando escribo, cada sábado, hay en mí el deseo secreto de estar junto a ti. Por eso no entiendo muchas cosas de esta vida. No entiendo a la gente que dice no querer tener más amigos. Ni el que no sabe perdonar, aunque no se lo diga al ofensor. Ni entiendo al que guarda odios ancestrales. Ni el que no se solidariza con el dolor ajeno. No entiendo al que no tiene sueños o se niega a alcanzar utopías. Ni entiendo al que no siembra porque otro será el que cosecha. Ni al que piensa que en las manos todas tenemos garras.
Tampoco entiendo a los que no les gusta ver el amanecer, la salida del sol, la mañana que guarda silencios, ni el canto del río, ni se embelesa al ver un ave volar. Ni al que no quiere la soledad para encontrarse a sí mismo. No entiendo al incapaz de ponerse a la altura de un niño. Ni al que teme sonreír a un desconocido. Ni al que vive al acecho y duda de todo, ni al que maltrata al débil, ni al que se arrodilla ante el rico, pero tampoco quiero entender al que se inclina o no se indigna ante una injusticia. Porque es "que hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, como la entraña oscura de oscuro pedernal; la noche nos sorprende, con sus profundas lámparas, en rutilas monedas tasando el bien y el mal..."
No entiendo al que no tiene una sonrisa, al que no da un apretón de manos, al que no tiene un gesto de alegría, ni al que vive queriendo ser otra persona e intentando sacrificar a los demás. No sé porqué a algunos no le gusta alzar la mirada para ver las estrellas. Y tampoco sé porque a otros se les da la violencia cuando el amor se va. Por eso dice el poeta que... "Hay días que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como en las noches lúgubres el llanto del pinar, el alma gime entonces bajo el dolor del mundo y acaso ni Dios mismo nos puede consolar." Hay tantas cosas que no entiendo que, por no entenderlas, muchas veces no me entiendo a mí misma. Sin embargo, he codificado un lenguaje sencillo, a veces sin palabras, para llegar a la gente que amo. Sé que mucha gente no me entiende, pero para amar, no hay que entender, solo amar, porque hay un día "En que elevamos anclas para jamás volver... Un día en que discurren vientos ineluctables. Un día en que ya nadie nos puede detener. "
Y aquí voy, soleando sueños, atrapando ilusiones, con deseos y anhelos a cuesta. Junto a ti que me lees cada sábado, compartiendo un café, el sosegado y sabroso desayuno o bajo la tibieza de las sábanas. Así pienso en ti, con el deseo de llegarte, quizás como una intrusa, pero despacito y en silencio. Estoy junto a ti, aún en la distancia, con una sonrisa, un gesto amable, un apretón de manos y un abrazo cariñoso. Denver, Colorado
(Canción de la Vida Profunda. Porfirio Barba jacob)
Una sonrisa, un gesto, un apretón de manos me han abierto las puertas de muchos corazones. Y así, cuando escribo, cada sábado, hay en mí el deseo secreto de estar junto a ti. Por eso no entiendo muchas cosas de esta vida. No entiendo a la gente que dice no querer tener más amigos. Ni el que no sabe perdonar, aunque no se lo diga al ofensor. Ni entiendo al que guarda odios ancestrales. Ni el que no se solidariza con el dolor ajeno. No entiendo al que no tiene sueños o se niega a alcanzar utopías. Ni entiendo al que no siembra porque otro será el que cosecha. Ni al que piensa que en las manos todas tenemos garras.
Tampoco entiendo a los que no les gusta ver el amanecer, la salida del sol, la mañana que guarda silencios, ni el canto del río, ni se embelesa al ver un ave volar. Ni al que no quiere la soledad para encontrarse a sí mismo. No entiendo al incapaz de ponerse a la altura de un niño. Ni al que teme sonreír a un desconocido. Ni al que vive al acecho y duda de todo, ni al que maltrata al débil, ni al que se arrodilla ante el rico, pero tampoco quiero entender al que se inclina o no se indigna ante una injusticia. Porque es "que hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, como la entraña oscura de oscuro pedernal; la noche nos sorprende, con sus profundas lámparas, en rutilas monedas tasando el bien y el mal..."
No entiendo al que no tiene una sonrisa, al que no da un apretón de manos, al que no tiene un gesto de alegría, ni al que vive queriendo ser otra persona e intentando sacrificar a los demás. No sé porqué a algunos no le gusta alzar la mirada para ver las estrellas. Y tampoco sé porque a otros se les da la violencia cuando el amor se va. Por eso dice el poeta que... "Hay días que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como en las noches lúgubres el llanto del pinar, el alma gime entonces bajo el dolor del mundo y acaso ni Dios mismo nos puede consolar." Hay tantas cosas que no entiendo que, por no entenderlas, muchas veces no me entiendo a mí misma. Sin embargo, he codificado un lenguaje sencillo, a veces sin palabras, para llegar a la gente que amo. Sé que mucha gente no me entiende, pero para amar, no hay que entender, solo amar, porque hay un día "En que elevamos anclas para jamás volver... Un día en que discurren vientos ineluctables. Un día en que ya nadie nos puede detener. "
Y aquí voy, soleando sueños, atrapando ilusiones, con deseos y anhelos a cuesta. Junto a ti que me lees cada sábado, compartiendo un café, el sosegado y sabroso desayuno o bajo la tibieza de las sábanas. Así pienso en ti, con el deseo de llegarte, quizás como una intrusa, pero despacito y en silencio. Estoy junto a ti, aún en la distancia, con una sonrisa, un gesto amable, un apretón de manos y un abrazo cariñoso. Denver, Colorado
No entiendo al que no tiene una sonrisa,
al que no da un apretón de manos,
al que no tiene un gesto de alegría,
ni al que vive queriendo ser otra persona
e intentando sacrificar a los demás.
al que no da un apretón de manos,
al que no tiene un gesto de alegría,
ni al que vive queriendo ser otra persona
e intentando sacrificar a los demás.
Diario Libre
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