Lo dicho nadie lo recoge...
Bastó una amenaza de la Comisión de Disciplina de la Cámara de Diputados para que los honorables Manuel Díaz (PLD) y Pedro Botello (PRSC) encontraran el bajadero de las disculpas y todo quedó como que nada pasó. Pero Botello, en cumplimiento de su cuota periódica de espectáculos en la Cámara Baja, usó unos insultos poco honorables. Acusó de “ladrón” a un diputado del partido de Gobierno. Surge la pregunta: ¿en qué se basó Botello para que entre tantos insultos él usara el de ladrón? Pues a él le llamaron loco.
Diario Libre
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