Los maestros
Sr. Director,
Coincido con los conceptos expresados en la columna Maestros del diálogo del editorial de hoy, por lo certero. Le cuento que en la reunión que tuvimos hace tres semanas con el Minerd cuando nos entregaron los resultados de las Pruebas Diagnósticas de 3ero. De Primaria (2016-2017) las categorías eran solo tres: Elemental, Aceptable y Satisfactorio.
Cuando le planteamos que debieran ser cuatro categorías, insertando la de excelencia, nos respondieron que todos debemos trabajar hacia ese enfoque y luego cambiaron el tema. Sustentábamos la solicitud diciendo que con un nivel "satisfactorio" no se promovía el esfuerzo y que si enseñamos para decir que estamos bien, que llegamos a esa base satisfactoria, nuestros alumnos de escuelas públicas no serán capaces de enfrentarse al mundo que se avecina. Ni qué decir cuando les toque trabajar en el extranjero. La excelencia, el nivel óptimo en Educación, debe ser promovido desde muchos ángulos de la sociedad, porque si el Estado sólo se va a enfocar en que lo máximo es llegar a lo satisfactorio, todos los demás debemos abrirles los ojos a esos niños, jóvenes y sus padres para que se den cuenta de que deben ponerse a aprender más y mejor para estar capacitados de manera eficiente.
La base de la calidad educativa en Finlandia nace en el hogar. La formación y cultura general que tienen los pequeños y los grandes es definitivamente el eje central en esas familias.
Sigan, por favor. Y si pueden seguir llamando al pueblo a buscar la excelencia, entonces se podrá despertar la conciencia de tantos miles que van en automático y no cuestionan, no aprenden más allá de lo básico.
Fabiola González,
Coordinadora del Departamento de Español y Sociales de Saint Michael´s School
Si queremos tener buenos maestros, debemos abogar por que todas las escuelas públicas se pongan en manos de la asociación de padres respectivas. Que sean éstos los que se encarguen del manejo administrativo como si fuesen colegios privados y ellos fueran los propietarios. La diferencia es que en vez de ganar dinero, lo hagan en procura de que sus hijos aprendan con los mejores profesores y en las mejores condiciones morales. El Gobierno tendría que asignar una suma por estudiante a cada escuela. Así no estarían en manos de sindicatos politizados.
Ramón Reyes
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