Mal montaje el de Luis
Cómo vender lo joven con tantos viejos robles...
En una época existieron unos espejitos de bolsillo que eran muy apreciados por los jóvenes, pues podían verse a cada momento, y saberse, si bien o mal.
Era una coquetería en tiempo en que los hombres presumían de ser hombres, aunque se empolvaban, usaban brillantina y se peinaban a cada rato.
Esos espejitos que ya no se usan hicieron falta en la alocución de Abinader del pasado martes. Dicen que por la verdad murió Cristo, y la verdad que algunos compañeros no estuvieron a la altura de la circunstancia.
Falló la producción, la puesta en escena, pues en cada golpe de cámara se enfocó a uno o varios de los viejos robles del PRD, ahora PRM, en vez de los jóvenes.
Había de unos y de otros, pero más viejos que jóvenes, y siendo la primera presentación pública del candidato, convenía mostrar una imagen fresca.
La transmisión fue lo más parecido a Jurassic Park, y Luis, moderno, leyendo en teleprompter, rodeado de dinosaurios, al jovencito de la segunda parte.
No es que fuera mala la presencia de los viejos robles, sino que lo colocaran al frente, como si no hubiera mejor credencial. Ojalá tomaran notas para la próxima.
En una época existieron unos espejitos de bolsillo que eran muy apreciados por los jóvenes, pues podían verse a cada momento, y saberse, si bien o mal.
Era una coquetería en tiempo en que los hombres presumían de ser hombres, aunque se empolvaban, usaban brillantina y se peinaban a cada rato.
Esos espejitos que ya no se usan hicieron falta en la alocución de Abinader del pasado martes. Dicen que por la verdad murió Cristo, y la verdad que algunos compañeros no estuvieron a la altura de la circunstancia.
Falló la producción, la puesta en escena, pues en cada golpe de cámara se enfocó a uno o varios de los viejos robles del PRD, ahora PRM, en vez de los jóvenes.
Había de unos y de otros, pero más viejos que jóvenes, y siendo la primera presentación pública del candidato, convenía mostrar una imagen fresca.
La transmisión fue lo más parecido a Jurassic Park, y Luis, moderno, leyendo en teleprompter, rodeado de dinosaurios, al jovencito de la segunda parte.
No es que fuera mala la presencia de los viejos robles, sino que lo colocaran al frente, como si no hubiera mejor credencial. Ojalá tomaran notas para la próxima.
Diario Libre
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