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La economía

El cambio en las perspectivas económicas del Banco Central de la República Dominicana lanza una alarma importante que debe ser tratada con cuidado.

Las malas noticias han comenzado a aparecer en el panorama económico de la República Dominicana. El Banco Central (BC) anunció esta semana que la proyección de los niveles de crecimiento del país debe ser ajustada a la baja y que se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca en torno al 5 %, no entre el 5.5 y 6.0 % originalmente pensado.

El anuncio del BC no es menor, por lo que no debe ser tomado a la ligera. Es una admisión solapada de un escenario de desaceleración económica, lo cual no es bueno para nadie, porque la economía comienza a contraerse y el gobierno tiene que intervenir como ente salvador para evitar un daño mayor.

Hay que señalar que la medida tomada por el BC es responsable y tampoco se trata de que provoque pánico, aunque sí debería generar moderados niveles de preocupación y prevención a todos los niveles. También se debe dejar establecido que el panorama económico es heredado de la realidad económica global, golpeada por la pandemia de COVID-19 y maltratada más de lo previsto por la invasión de Rusia a Ucrania.

El tema principal es cómo manejamos esa ola internamente, con la inflación subiendo como la espuma y las principales economías del mundo hablando de un posible escenario de recesión. Los bancos centrales de Estados Unidos, Alemania y España han comenzado a tomar medidas previsorias, porque es evidente que una recesión global no es un escenario para descartarse.

El presidente Luis Abinader y su equipo tienen que mantener el pie en el acelerador para mantener la economía a flote y blindarla con las armas necesarias para salir de esta encrucijada. El costo será alto, probablemente con el aumento desmedido de los niveles de endeudamiento, por lo que habrá que tener cuidado para que el remedio no sea peor que la enfermedad

A nosotros, los ciudadanos, nos queda fomentar el ahorro, hacer ajustes en la vida diaria y postergar un poco los proyectos que no sean urgentes, porque los precios seguirán inestables, el mercado laboral podría tornarse tormentoso y la capacidad de subsidios del gobierno acabaría limitándose bastante.

Se vienen días complicados. Nada que no se haya vivido antes, pero hay que ajustarse el cinturón y mantenerse informados.

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Periodista puertorriqueño y subdirector de Diario Libre. Ganó el Premio Nacional de Literatura Puertorriqueña, Categoría Periodismo, en 2018, por sus columnas en el periódico El Nuevo Día, del cual fue director asociado.