$!Cambio de discurso

Un sospechoso cambio de discurso ha comenzado a surgir en el debate económico-social de la República Dominicana y llama la atención por los actores que lo han esgrimido. En primer lugar, vimos al ministro de Economía y Planificación, Miguel Ceara Hatton, haciendo un llamamiento a la activación de los grupos sociales, de modo que su participación en la toma de decisiones se sienta. En concreto, fue un llamado solapado a la protesta social.

Por otro lado, el Banco Mundial (BM), emblema capitalista por excelencia, convocó al Gobierno dominicano a buscar un modelo económico más flexible, que provoque una mayor competencia, menos concentración de capital y una reforma tributaria. Básicamente dijo que hay mucho dinero e intereses en las manos de muy pocos.

Encima, el presidente Luis Abinader realizó unas declaraciones en las que avisó de una eventual reforma fiscal, cuyo ingrediente principal sería que los más ricos carguen con el mayor peso. Esto no es casualidad. Este discurso con matices populistas tiene obvios intereses primarios en los resultados electorales y busca, como es lógico, cortarle el camino a cualquier figura que quiera esgrimir esa estrategia para ganar terreno político.

Además, tiene una raíz más profunda a nivel sistémico. El colapso del modelo puro de capital en Chile, las revueltas por las políticas neoliberales en Colombia y los intentos de empresarios de hacerse con el poder en Bolivia, han causado estragos, por lo que el sistema ha comenzado a protegerse. Asumir como suyo un discurso populista es inteligente, pues los grandes populistas de nuestra región son hijos de modelos oligarcas con poca autorregulación.

República Dominicana podría verse en esa disyuntiva a mediano plazo si no se toman las medidas correctivas y las clases más desprotegidas comienzan a ver la luz al final del túnel. Eso pasa por una reforma real de los salarios, la seguridad social y el esquema impositivo.

Esperemos que las declaraciones de estos tres actores desaten acciones en esa ruta, aunque la guerra que les espera no será nada sencilla.

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