¿Qué pasa en Cuba? Como conocedor de primera mano de la realidad cubana, me han solicitado que opine sobre el estallido de protestas ocurrido el pasado domingo, las mayores desde el llamado Maleconazo registrado en 1994. La respuesta a la pregunta no es sencilla, es, de hecho, sumamente compleja, porque en Cuba nada es lo que parece desde fuera.

Lo primero es que se debe entender es que esta no es una manifestación únicamente de corte político, es más bien un levantamiento con un gran ingrediente económico, dado por las carencias que han provocado el recrudecimiento de las medidas del bloqueo económico por parte de Estados Unidos, la pandemia del COVID-19 y un alto componente de ineficiencia estatal, matizado por altos niveles de corrupción en el aparato gubernamental. Esa combinación de factores ha creado una tormenta perfecta, en la cual la escasez, el colapso sanitario, las complicaciones para acceder a moneda extranjera y errores en las decisiones tomadas por el gobierno han provocado un hastío generalizado.

Como segundo aspecto está la realidad de que este no es el fin de la Revolución. Quien asevere eso no conoce cómo funcionan las cosas en Cuba. Digamos que más bien es el inicio de algo distinto, pues es cierto que un levantamiento popular de este porte nunca había pasado en la isla desde que se consolidó el proceso revolucionario, ni siquiera ocurrió en pleno período especial en el llamado Maleconazo, cuando sectores populares cansados de los apagones se alzaron en Centro Habana, revuelta que mitigó Fidel Castro Ruz con sólo aparecerse en persona por allí. El gobierno cubano tomará medidas de contención (como apagar internet y lanzar la policía a la calle), activará su propaganda y develará algunas medidas de libertad económica a corto plazo, de modo que los ánimos se calmen, por un momento.

Y como punto final está la realidad de que Cuba no cuenta con una cultura de protesta opositora activa. No hay una dirigencia o un líder que convoque, que mueva y unifique las masas. Lo del domingo fue espontáneo, muy serio y tomó por sorpresa al gobierno, pero hay una alta posibilidad de que quede ahí, porque así son las cosas en “Cubita La Bella”.

Temas

Cuba

+ Leídas