El pasado es futuro

El gobierno de Luis Abinader se jugó una carta financiera la semana pasada, que muy pocos esperaban, pero cuyo resultado le da un fuerte respiro a la actual administración para evitar pagar deudas a corto plazo y poder posponer lo que parecía una inevitable y traumática reforma fiscal.

Desde la perspectiva estratégica, la determinación del Ministerio de Hacienda permitió una reducción en el servicio de deuda de RD$74,908 millones para el período 2022-2027, lo que implica una bocanada de aire para los planes de Abinader de cumplir con sus promesas de campaña sin tener que lidiar con el potencial estallido social que traería la comentada reforma fiscal.

Si bien la acción del Gobierno actual es genial desde una mirada a corto plazo, lo cierto es que es altamente irresponsable a largo periodo, pues lo que se hizo fue desvestir un santo para vestir otro. En esencia, Abinader lo que logró fue ganar tiempo y no tener que lidiar con el pago de esa deuda hasta que, en teoría, haya concluido un segundo mandato en el 2028. Así, el presidente evita meterse en temas espinosos y deja el rollo a quien venga tras de él, una actitud que me recuerda el caso de mi país.

Puerto Rico vive hoy día la peor crisis económica desde la formación del Estado Libre Asociado en 1952. Se le ha conocido como “las dos décadas perdidas”, pues desde el 2000 la colonia estadounidense no refleja crecimiento alguno en su maltrecha economía. De ser un país rico y ejemplo para la región, la “Isla del Encanto” se ha convertido en la “Isla del Espanto”. ¿Cómo llegamos ahí? Por malos manejos y por decisiones de conveniencia política y no de valentía institucional.

En Puerto Rico los gobernantes prefirieron postergar y postergar lo que era impostergable, pasando al que venía atrás un paquete cada vez más grande, lo que acabó sumiendo a la economía en una fosa que parece no tener fondo. Me da terror que lo mismo pase aquí. Creo que debe ponerse coto a esa actitud y entender que el pasado es futuro. Echemos una mirada al espejo del vecino, para que no cometamos los mismos errores, es lo menos que se puede hacer.

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