20180102 https://www.diariolibre.com

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Hace una hora recibí la triste noticia desde el Museo de Arte Moderno. Por causa de un accidente doméstico había fallecido el polivalente y multipremiado artista dominicano y universal Tony Capellán.

Una critica lo bautizó como el “terror de los concursos”, porque durante años, ganaba todos en los que participaba.

Tony era el compañero estrella de la Generación del 80, grupo artístico con el que nos dimos a conocer al público amante de las artes dominicanas desde esa década.

Jovial, solidario, creativo, genial, Tony era un motor imparable de creatividad, entregado al arte y a sus convicciones sociales. En los años 1987-2000, en que escribí críticas de arte para un diario local, ver una exposición de Tony y llenarse de emoción para escribir de tantas cosas, era obligatorio, sin alternativas. Todo era asombroso, real, maravilloso, tantas palabras para intentar dejar una impresión en los lectores...

No lo puedo creer... se marchó por así decir, como Alfonsina a lo profundo del Caribe, ese mar amado y terrible, donde tantos han perdido la vida buscando un sueño... Tony no se suicidó, lo relaciono con la poeta por lo del mar. Tony amaba el mar, el Caribe azul, de tonalidades desde el cerúleo hasta el ultramar oscuro.

¿Cómo olvidar tus instalaciones con los colores de ese agitado mar, que arrastra a la orilla las sandalias de los desafortunados, de esos que se fueron en yola a lo hondo, mar adentro, o a las fauces de los tiburones?

Lloro porque no puedo hacer otra cosa. Y tú Tony siempre con una sonrisa, ¿es que no conocías la ruindad que ha devastado nuestro país, el egoísmo que ha llevado a tantos a buscar el dinero sin importarle su prójimo? ¿Por qué siempre estabas alegre, feliz, con mucho o con poco, con premios y elogios o la soledad y el olvido? Que el Creador te haya acogido y puedas hacer nuevas instalaciones, grabados, esculturas y pinturas que duren la eternidad.

Te recordaré amigo sincero y amable cada vez que vea el mar, sus matices, tus signos identitarios, tu país que amabas tanto. Hasta pronto Tony. No existe el adiós para los que son como tú.

Escribo esta despedida especialmente para Diario Libre, libre como Tony...

EnriquilloRodríguez Amiama

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