No hay jubilación en el PLD

Las generaciones pasan y los viejos no se enteran...

La puesta en escena del homenaje que el Comité Político le hiciera al presidente a principio de semana fue de lo más divertida.

Lució como cine americano de los años cincuenta.

Nadie sospechó la intención del mandatario al escoger el lugar, hasta que se hizo evidente que ningún tiempo pasado fue mejor.

¿Cuántos de los altos cargos presentes en el acto recordaban la mata de limoncillos, cuya sombra guarda secretos que nadie quisiera que se revelaran?

El propio árbol tiene que haberse resentido, o en sus ramas o en sus raíces, pensando en el Euclides que conoció caminando firme como oficial de campo y que ahora necesita apoyarse en un bastón.

Incluso, fue más que obvio que la edad es un tema delicado entre los peledeístas de la vieja guardia, y que el primero en saberlo es el presidente, pues casi tuvo que torear para hablar de las generaciones.

Nadie quiere que se mencionen los años, pero no por temor al "más cerca de ti, Señor", sino por la afrenta del retiro. Parece impensable, pero es la verdad: la tercera trata de tú a la primera.

Las generaciones pasan y pasan y los viejos ni se enteran.
20120816 http://www.diariolibre.com

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