Arrugas en el cerebro
El COVID-19 se ensaña con los envejecientes. En el país la edad promedio de los 362 fallecidos hasta ayer es 64 y afirma la ONU que hay 5 veces más muertes en personas con más de 80 años. Pero la solución lógica, al ser los más vulnerables, no apunta hacia extremar su cuidado sino a relegarlos en los planes post virus, dando prioridad a la economía y a los jóvenes. Hay que desechar eso y reivindicar la vejez como normal y de la que no escapa ningún humano. Incluso la edad madura, cuando las arrugas en el cerebro coinciden con la torpeza de las piernas y la palabra, según Ramón y Cajal, es un privilegio. Lo tienen que entender los que pretenden un retorno a lo cotidiano con los ancianos confinados y en la cola de la lista.

Nelson Rodríguez
Nelson Rodríguez