Emotividad en política

La campaña para las municipales de febrero arranca hoy viernes 8, por lo que me permito recomendar a los millares de candidatos que controlen sus ímpetus porque la desesperación en política sólo perjudica, y ahí está calentito el 6 de octubre como testigo. Los discursos subidos de tono y las reacciones agresivas e irreflexivas no aportan votos. Es que en política, y más cuando se es candidato, el control de las emociones puede resultar clave para lo que se vaya a decir o hacer, por lo que me permito el siguiente consejo de monseñor Francisco José Arnaiz: “La emoción, por ciega e impulsiva, nos lleva con frecuencia a actuar precipitadamente y a que no pocas veces, después, nos arrepintamos de haber actuado bajo su presión”.

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