Esas redes que acechan
Si las redes sociales no estuvieran en lo fundamental esparciendo sandeces, mentiras y desinformación, podrían servir de herramienta esencial a una opinión pública vigilante y participativa. Fíjense en cinco ejemplos recientes: en cuestión de horas hicieron pedir cacao al mismísimo presidente Abinader; la asignación de los espalderos a Melton Pineda duró menos que una cucaracha en un gallinero y las orquídeas de Educación se marchitaron en un santiamén. Mal parado dejaron las redes al nuevo comandante de la cárcel de La Victoria que se autoproclamó preboste y “tumbaron” el arbitrio a los entrenadores deportivos en el Mirador Sur, en lo que el cabildo no debió ceder porque es gente que se lucra haciendo uso de un espacio público.

Nelson Rodríguez
Nelson Rodríguez